"These days there’s so much paper to fill, or digital paper to fill, that whoever writes the first few things gets cut and pasted. Whoever gets their opinion in first has all that power". Thom Yorke

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra

"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet

"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki


domingo, 8 de julio de 2012

Santiago, serás recompensado



¿Quieres estar conmigo? Tres palabras, dos signos de interrogación. Fácil de escribir, difícil decirlo. Sobre todo para Santiago. ¿Quieres saber el porqué? Esta es la tragicómica y breve historia de Santiago. No es el personaje atormentado ni atribulado de problemas psicológicos de las grandes tragedias narradas a lo largo de la historia de la literatura. Él sólo tiene una vida exenta de problemas. Su familia es sólida, sus padres son más unidos que un chicle pegado a la suela de un zapato, su hermano menor no es para nada hiperactivo como la nueva camada de niños que hay hoy en día y sus abuelos son la versión moderada de los Rolling Stones. Encima no peligra en repetir su último año de secundaria como sus demás compañeros que tienen una afición a coleccionar cursos jalados. Solo le faltaba algo, eso que le diera el plus que necesita para tener lo que él considera el factor clave para tener la etapa de colegio perfecta: la enamorada. Y quien mejor que Verónica para representar ese papel.

El problema es que Verónica es demasiado para él según la mecánica del estatus mundial. Es decir, es la típica chica que ha salido con toda la selección de fútbol y le gusta a todo el equipo de básquet y atletismo, exacto, a los mismos a los que Santiago ayuda a pasar en los exámenes. Y para hacer la historia con más clichés todavía, es la única rubia con ojos azules de verdad en la promoción. ¿Cuál es la diferencia entonces? Que Verónica sí le habla. Es decir, son amigos desde hace dos años, cuando por esas casualidades del destino un profesor de Química los juntó para hacer un trabajo en el laboratorio durante dos horas. Santiago no pudo gesticular palabra hasta que Verónica rompió unos de los tubos de ensayo y él se auto culpó por el hecho. Prefería mil veces que lo suspendan a verla sufrir. Tuvo tanta suerte ese día, que hasta lo premiaron haciéndolo quedar una hora a la salida junto con ella para limpiar el salón. Y aunque ella era la única que hablaba mientras él la miraba embobado, sabía que algo había nacido, por lo menos, algo que no lo dejaba dormir durante las noches. Supo que llegó al límite del ridículo cuando empezó a sacar cuentas de cuántos hijos iba a tener.

Pero esto es quinto año, su última oportunidad, el todo o nada, salir del “friend zone” o quedarse ahí para siempre. Su plan a largo plazo parece no haber funcionado. Sabe que la amistad entre hombres y mujeres no existe realmente o es solo un premio consuelo de aquellos que se dan cuentan que nada más surgirá de ahí. Pero, maldita sea la hora en que la esperanza decidió quedarse en la caja de Pandora y en su mente también. Ni siquiera la pudo invitar a la fiesta de Promo porque decidió ir con uno de esos tipos llenos de esteroides que practican rugby y que se originan en quinto. Lo peor no fue eso, sino escuchar en el baño, de propia boca del maldito, todo lo que este planeaba hacerle después de bailar y tomar aquel día. Todo parecía perdido. Él seguiría siendo su amigo hasta que la universidad termine por absorber por completo a ambos y pierdan los temas de conversación comunes, ya que aún no se han descubierto los vínculos que puedan existir entre la física nuclear y el teatro, por más que una serie como “The Big Bang Theory” se esfuerce en vencer la triste realidad.

Pero un buen día, porque siempre hay uno, el Señor de Muruhay, Melchorita, Sarita Colonia y toda la pandilla de santos y beatas de las estampas de su abuela decidieron apiadarse de él. Verónica le pidió que la ayude en un curso del cual Santiago no tenía la más mínima idea pero que estudió como si fuera su examen de admisión un día antes. Estuvo una hora y media esperando afuera de su casa, incluso llovía, pero ella seguía mandándole mensajes diciendo que ya llegaba. Mandó al diablo toda su timidez cuando volteando la vio en la esquina siendo víctima de los gritos del orangután ese que ya mencionamos en el párrafo anterior. Lo peor no fue fungir de peleador callejero y lograr resbalarse en medio de la acera antes de siquiera estirar su brazo para propinar un golpe. Sino el “ay, qué lindo que eres” justo en el momento en que los labios de Verónica se dirigían a los de su rival. Cabizbajo y sintiéndose estúpido, decidió pasar por la casa de ella y lanzar una piedra  a la ventana del segundo piso. La piedra no volvió a salir de la ventana pero sí un grito de dolor. Ya en la clínica conoció a la dueña de aquella herida sangrante en la cabeza. Su nombre era Gloria, poseedora de un cuerpo  y una sonrisa acordes a su nombre. Era una prima lejana de Verónica que vino a conocer el país desde Dinamarca, sin esperar obviamente recibir piedras lanzadas por despecho por cierto. Cansada de escuchar los lamentos de Santiago, lo calló chantajeándolo con una salida a cenar. Mientras en plena cena, él observaba de donde podría salir la bala que el sicario ,que de seguro contrató esa vikinga loca, lanzaría contra su cuello ella se le mandó con un “Que aburrido todo esto, vamos a mi habitación” en un español con un acento bien tosco pero que él sintió como si se le hubiese aparecido Charlie Harper diciéndole que es el elegido para asumir su papel en la vida real.

Y para todos aquellos enfermos que esperaban una escena de alto calibre, los desilusionaré diciendo que no. No pasó nada. Bueno, nada de lo que estás pensando. Súbitamente en la habitación apareció la imagen de Verónica diciéndole que estuvo enamorada de él no desde tercero, sino desde el segundo año. Que actuó como una pusilánime solo para que la emoción de ese  momento fuese mayor y le confesó que el rival acérrimo de Santiago no pasaba de ser un gay no declarado que practicaba teatro en secreto. Y aunque nunca quedó claro si la piedra lanzada por Santiago también fue algo premeditado, esto pasó a segundo plano mientras él la besaba como si fuese el último día de su existencia y la danesa lloraba de la emoción como si estuviese viendo un culebrón “made in Mexico”. Y aunque esta historia parece de ciencia ficción, con lo locas que están las mujeres de hoy en día nunca se sabe que es lo que puede pasar. Soñar no cuesta nada, dicen por ahí.





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