"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra
"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet
"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki
jueves, 2 de abril de 2015
Espinas clavadas en el corazón: “Hombres sin mujeres” de Haruki Murakami
jueves, 19 de marzo de 2015
El (amargo) sabor de la vida adulta: “Las leyes de la frontera” de Javier Cercas
La primera vez que me adentré en la literatura de Javier Cercas fue
cuando tomé prestado el voluminoso ejemplar de tapa dura que tiene disponible
la biblioteca del Centro Cultural de España de “Anatomía de un instante”, un
libro inclasificable y maravilloso. Debo admitir que tuve dudas al inicio:
¿Cómo me iba a enganchar con la historia de un golpe de estado acontecido en
España durante la década de los ochenta? Página a página, dichas dudas se
fueron disipando, mientras Cercas iba inspeccionando con minuciosidad cada
hecho y personaje que rodeó al llamado 23-F.
Cercas se sumergió en una empresa difícil para cualquiera, pero de la
que para felicidad de sus lectores sale airoso. Lo sorprendente era que trataba
de acercarse lo máximo posible a la verdad de los hechos pero al final logra transmitir
la misma tensión al lector que cuando
leemos una ficción por lo que nos preguntamos si en verdad pasó. Una vez que Gafitas se siente parte de algo, empieza a prescindir de muchas cosas que venía sintiendo como una “carga” en su vida como la figura de autoridad de su padre, los límites de la moral que lo había acompañado hasta ese momento cuya pérdida está representada en la facilidad con que empieza a delinquir sin remordimiento alguno o el miedo por los abusadores del colegio. Cercas esboza de manera certera la crudeza de los cambios que nos acontecen durante la adolescencia, pero creo que va más allá de ello, pues en la figura de Gafitas realiza una metáfora de los cambios sociales por los que está atravesó el país ibérico luego de décadas del gobierno autoritario de Franco. El dolor de la llamada Transición.
martes, 30 de diciembre de 2014
Enfrentando la pesadilla de la realidad: “Los ejércitos” de Evelio Rosero
La violencia que azota el pueblo
es irracional y arbitraria. Se escuchan explosiones y llantos por doquier,
provenientes de todos lados y de ningún lugar en específico. Nadie se salva de
perder algo. A un ser querido, el honor, la dignidad, la valentía. Es la
desolación y la devastación lo único que parececonstante a lo largo de toda la
novela, además de la terquedad de Ismael. Pues terco, decide quedarse en su
pueblo al ver cómo este es maltratado por una maldición que parece ensañarse
con ellos, en una obstinación que lejos de ser fastidiosa para el lector,
termina conmoviendo. Pues en esa decisión de quedarse se encuentra principalmente
la búsqueda de Otilia, que buscándolo a él termina por desaparecer también. La segunda
mitad del libro aborda esa búsqueda desesperada. Lo único que parece mantenerlo
vivo, pues ya todo lo demás se torna confuso, como si por momentos dejara de
estar en la realidad y viviera entre las sombras de la imaginación y el olvido
de lo concreto.Evelio Rosero nació en Bogotá, Colombia, en 1958. Cursó estudios de comunicación social en la Universidad Externado de Colombia. En 2006 obtuvo en Colombia el Premio Nacional de Literatura, otorgado por el Ministerio de Cultura, pero fue en 2007, con su novela Los ejércitos, ganadora del II Premio Tusquets Editores de Novela, cuando Evelio Rosero alcanzó resonancia internacional, pues se ha traducido a doce idiomas y se ha alzado con el prestigio so Independent Foreign Fiction Prize (2009) en Reino Unido y el ALOA Prize (2011) en Dinamarca. Tras recuperar en 2009 su novela Los almuerzos(«la confirmación del talento del autor», La Vanguardia), se publicó La carroza de Bolívar, recibida como su obra más ambiciosa y desmitificadora: «Una demostración del talento verbalmente mágico de Rosero, que aquí llega a su punto culminante» (J.J. Armas Mar celo, ABC Cultural) y En el lejero (Tusquets México)
+Entrevista en Buensalvaje: Aquí
domingo, 28 de diciembre de 2014
Una historia de fantasmas: "Los ingrávidos" de Valeria Luiselli
No pocas veces me han preguntado.
¿Por qué esa necesidad de escribir,de crear historias? Cuando era más joven, me
quedaba en silencio. No era que no supiera qué responder. Se acumulaban
diversas respuestas en mi mente, pero no sabía cómo canalizarlas en una sola
respuesta contundente para satisfacer la interrogante de mi interlocutor.
Frustrado por ello, esbozaba una falsa sonrisa e intentaba cambiar de tema. Mas
ahora, luego de la lectura de este libro, la primera novela de Valeria Luiselli
(Ciudad de México, 1983), tendré una respuesta a la mano: Porque me gusta esa
sensación de ser un fantasma. Un fantasma que se encuentra en el limbo entre la
realidad y la ficción. En estado de permanente transición. Yendo y viniendo,
nunca estático. Que se nutre de la experiencia y la imaginación para crear
otras vidas. Eso. Crear otras vidas.Vencer los límites del tiempo y el cuerpo a
través de la literatura. Una forma de libertad en la que cada uno forma y
deforma un mundo creado a su manera.Observarlo todo desde afuera. La
capacidad de desvanecerse y disfrutar de la soledad cuando uno lo requiere. Y
también la de aparecer y aferrarse a aquello que nos hace vivir. Pero como dice
mi título, a mi parecer esta es una historia de fantasmas y es de eso que
quiero escribir. Para leer las primeras páginas del libro: Aquí
miércoles, 8 de octubre de 2014
Primavera 0
(La República,20 de setiembre del 2014)
Durante los últimos meses sólo pensaba en canalizar mi furia en un texto sobre las posibilidades de la victoria de Castañeda. "Vamos, haz algo, escribe sobre la indignación que sientes, ese desaliento que te invade cada vez que ves una encuesta en El Comercio". Cavilaba sobre esos párrafos precisos que tendría que aparecer en ese post que llevara a sus lectores a cambiar su posible voto "solidario", aquel que revolucionara las conciencias y sea infalible ante cualquier argumento surgido de algún espontáneo "opinólogo" de las redes sociales. Pero me sentaba, colocaba las manos sobre el teclado, miraba el espacio en blanco que llenaba la pantalla de mi ordenador y simplemente, nada se materializaba.
Leía las publicaciones de muchos de mis amigos y conocidos en Facebook y Twitter. Algunos a favor de Susana, uno que otro a favor de Heresi, por ahí mi prima siendo fiel a su filiación aprista de toda la vida. Si había alguna discusión era más sobre la figura de la actual alcaldesa. Varios escritores, pintores, dramaturgos y actores de teatro también expresaban su opinión, que podía diferir en muchas cosas, pero en lo esencial, defendían la actual gestión o por lo menos la valoraban. Entonces, ¿dónde estaba ese público lector al que tendría que ir dirigido mi hipotético post?
La respuesta me llegó por partes.
I
El mes pasado, mi rutina diaria se vio afectada por la puesta en marcha del Sistema Integrado del Transporte en el corredor Tacna-Arequipa. Para alguien que estudia y trabaja en Miraflores y que recorre en sus días libres las calles del Centro Histórico buscando respuestas existenciales (y libros, que es más o menos lo mismo para mí), esto significaba un cambio drástico de costumbres: levantarme más temprano, hacer cola,caminar unas cuadras de más (algo más de diez si voy de Arequipa a la Brasil de regreso a casa por la noche), ir parado, etc. Decidí aceptarlo, con la firme de convicción de que era un avance. Hace algunos meses, una amiga había regresado de Buenos Aires diciendo "Allí en la Argentina, la gente hace su cola en los paraderos..de no creerlo" y yo simplemente atiné a decirle que en Lima, la gente sólo hace cola para castigarse comprando entradas para un partido de Eliminatorias Mundialistas. Pero ahora estaba pasando.
A los dos días de inaugurado el nuevo corredor, luego del sinfín de reportajes que habían salido en los medios sobre el tema, decidí ir desde el paradero inicial en Armendáriz, hasta la Av. Uruguay cerca del Centro Cívico. Ni leer a Cortázar pudo evitar que escuchara esto:
"Esto es una tontería, ahora me tengo que levantar más temprano para hacer cola por estos buses que van repletos, ya no puedo tomar el micro que me llevaba de frente, que me cobraba un sol veinte, pero a veces volaba cuando hacía carrera. Menos mal que esto es gratis sino, ni me subía. Qué estupidez es esta, la ha cagado. Ojalá vuelva mi micro y ahora peor, nadie votar por esa alcaldesa que cree que la gente no tiene que ir a su trabajo".
Lo decía una mujer de más o menos treinta años, que viajaba con una amiga que le cargaba su mochila aprovechando que iba sentada. Su trayecto habrá durado unas veinte cuadras. Tenía ganas de decirle que esto era un avance, un impulso para mejorar civicamente, una reforma intangible...pero ya se había puesto a discutir sobre otros temas.
II
A las dos semanas de dicho evento, me quedé un rato por la universidad luego de la cancelación de una clase por la tarde. Estábamos hablando con un amigo de fútbol (o discutiendo mejor dicho), cuando irrumpió una chica que ambos conocíamos de la facultad. La saludamos y se coló en la conversación, por lo que tuvimos que cambiarla a una referente a clases en común. Ya estaba cayendo en el tedio, cuando le pregunté a mi amigo:
- ¿Oye, por quién votas? No me digas que por el Mudo jajaja
-Nada que ver, primero voto por el del helicóptero, jaja. Estoy entre Susana y Cornejo, aunque no me convencen.
-No sé, el bigotón es aprista. Yo sí por la tía...¿y tú? ¿también crees que la Susana si quiera pase el 20%?
-¿Quién es Susana?
-Jajajaja
-Jaja, en serio chicos, ¿Quién es Susana?
-Ya no jodas, ¿es en serio?
-Sí, es en serio.
Una de las chicas más destacadas de su promoción académicamente hablando. Para mis amigos, también de las más simpáticas.
Ok, aquí había algo.
Había estado viviendo en una burbuja en la que me sentía cómodo, dónde mi opinión era compartida por mis más allegados. Sentía que éticamente estaba en lo correcto, mi moral era irrefutable y que llegado el momento, podía salir airoso en una discusión con un votante de Castañeda. Sólo que nunca iba a encontrar a éstos en mis círculos cercanos.
Era de la minoría. Y otra vez, como el 2011, mi muro de Facebook no era una muestra representativa del Perú y por más que publicara un texto ilustrativo de muchas líneas, no iba a cambiar las cosas.Esa es la desazón que me impedía escribir. Ello y el desinterés de muchos por ir más allá de sus problemas individuales inmediatos y si quiera tener una curiosidad sobre qué diantres estaba ocurriendo en las noticias. Su desinterés en la sociedad de la que ellos forman parte.
Y no, no era un problema de esta elección, era algo más profundo y que se había enraizado en la mentalidad de una gran parte de nuestra población. Sentir que ya con los problemas que cargaba uno era suficiente en esta vida, como para andar preocupándose por la de toda una ciudad o un país entero.
Roba pero hace obras.Todo está podrido. La política apesta.
¿Sí? ¿No? ¿nos estamos condenando a sobrevivir bajo la sombra de la desesperanza como seres abúlicos incapaces de combatir lo que creemos incorrecto?
No.
No mientras aún se pueda hacer algo.
(Continúa en el siguiente post)
sábado, 16 de agosto de 2014
La vida breve: "Bónsai" de Alejandro Zambra
Y siguiendo con el tema de la imposibilidad de mantener una relación verdadera, sería preciso hablar sobre los dos o tres personajes que juegan un rol en las historias de Julio y Emilia. Estos son amigos o conocidos que entran y salen de sus vidas en diversos momentos, pero que los marcan. Es imposible entender la vida de los protagonistas sin las personas que intervienen en ella, ya sea para bien o para mal. Funcionan como elementos en los que personajes vislumbran aspectos con los cuales identificarse o exploran las consecuencias de acciones que ellos mismos no se arriesgaron a tomar. ¿Cómo decidimos otorgarle protagonismo a alguien en nuestras vidas? ¿ En qué medida nos afecta cortar un vínculo para el cual no se pensó un horizonte fijo? ¿Qué tanto de nosotros se explica a través de las personas que nos rodean?
Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) ha publicado, en Anagrama, las novelas Bonsái (2006), La vida privada de los árboles(2007) y Formas de volver a casa (2011), todas traducidas a más de diez idiomas, y el libro de cuentos Mis documentos. Ha recibido, en su país, el Premio de la Crítica (2007), el Premio Altazor (2012), el Premio del Consejo Nacional del libro a la mejor novela del año (2007 y 2012), además del English Pen Award, por la edición inglesa de Formas de volver a casa, y el Premio Príncipe Claus, en Holanda, por el conjunto de su obra. Estudió en la Universidad de Chile y es profesor en la Universidad Diego Portales
+Otras comentarios:
«Juego irónico y trascendencia metafísica: el mundo es para el autor una permanente aspiración a la felicidad sin posibilidad de logro... Suele decirse de un libro que merece la pena su lectura, pocas veces, como en este caso, se disfrutará aún más su relectura» (Arturo García Ramos, ABC)
«Bonsái cumple uno de los requisitos de la novela breve: la búsqueda de la perfección. Una novela que es, asimismo, sumamente, eficazmente, ambigua.. Curiosa y atractiva novela» (J.A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia).
«Una obra originalísima, llena de inolvidables chispazos de humor,.... En Chile también hay quienes escriben novelas perfectas: breves como un suspiro y contundentes como un mazazo» (Juan Manuel Vial, El Capital).
«La historia impacta con un mínimo de elementos: una pareja de estudiantes de literatura, un matrimonio en descomposición y un escritor chileno» (Álvaro Matus, REVISTA DE LIBROS, EL MERCURIO).
«Es literatura de la mejor clase, una obra de extraña madurez que hace de la brevedad una de sus mayores virtudes, por lo mucho que se puede decir y sobre todo sugerir en tan pocas páginas» (Rodrigo Pinto, EL MERCURIO).
«Una construcción literaria de primer orden... Una novela grandiosa e intachable no tiene por qué ser un intrincado mamotreto de kilo y medio... Bonsái es una pieza exquisitamente articulada... un objeto inclasificable de inusual belleza... una de las dos o tres mejores novelas chilenas de los últimos tiempos» (David Lacalle, LAS ÚLTIMAS NOTICIAS).
«Una arquitectura liliputiense, mínima y perfecta... las pequeñas piezas encajan en la pequeña historia que es demasiado grande y se hace metáfora que es una manera prodigiosa de jugar que tiene el lenguaje» (Antonio Garrido, CUADERNOS DEL SUR).
«Zambra escribe desde lo alto, como los grandes. Utiliza mira telescópica en vez de pluma. Publica Bonsái, su primera mini novela. Una llave maestra del amor... Zambra hace lo contrario de escribirlo todo. Pinta acrósticos en línea recta. Es el poema de email, haikus. Va una vuelta por delante. Es un gran escritor, de pocas palabras. Te deja aterido. Con ganas de compartir un café y unas lágrimas» (César Casal González, LA VOZ DE GALICIA).
«Zambra ha tenido la valentía de enfrentarse con la estética de la clase media, de hablar de esos que ni siquiera callan, que esperan y pasan» (Rafael Gumucio).
«Un libro oscuro que sabe iluminar» (Hugo Forno, ROLLING STONE)
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