Para escribir sobre este libro se torna necesario describir su recepción en los medios literarios. Aparecida en abril del 2019, la novela de Dany Salvatierra (Lima, 1980) tuvo poca o nula atención de la crítica más allá de las entrevistas que se le hicieron a su autor. Este ninguneo resalta mucho más porqué “La mujer soviética”, por trama y extensión, no es una novela que se circunscriba a una tendencia dentro de la narrativa peruana de los últimos años. Y la extensión no es un tema menor en un contexto donde se alzan voces que, erróneamente a mi parecer, critican la brevedad de las novelas peruanas y, sin embargo, guardaron silencio sobre este libro de más de 350 páginas. Existen otros factores, como la fecha de aparición, su distribución, la editorial que lo publicó, que hace más inexplicable aún el silencio frente a este libro Quizá un intento por evadir la condena de “amiguismo” en un circuito literario como el limeño, donde la mayoría de sus integrantes se conocen, sea la razón de esta indiferencia. Inevitablemente quienes escribimos reseñas nos toparemos con libros de escritores a los que conocemos personalmente y el mérito no será evitar hablar sobre ellos, sino en hacerlo de manera honesta, resaltando sus virtudes y señalando sus defectos. Pero ya es momento de cerrar esta introducción y pasar al libro en sí."Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra
"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet
"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki
jueves, 26 de marzo de 2020
Reseña: “La mujer soviética” de Dany Salvatierra
Para escribir sobre este libro se torna necesario describir su recepción en los medios literarios. Aparecida en abril del 2019, la novela de Dany Salvatierra (Lima, 1980) tuvo poca o nula atención de la crítica más allá de las entrevistas que se le hicieron a su autor. Este ninguneo resalta mucho más porqué “La mujer soviética”, por trama y extensión, no es una novela que se circunscriba a una tendencia dentro de la narrativa peruana de los últimos años. Y la extensión no es un tema menor en un contexto donde se alzan voces que, erróneamente a mi parecer, critican la brevedad de las novelas peruanas y, sin embargo, guardaron silencio sobre este libro de más de 350 páginas. Existen otros factores, como la fecha de aparición, su distribución, la editorial que lo publicó, que hace más inexplicable aún el silencio frente a este libro Quizá un intento por evadir la condena de “amiguismo” en un circuito literario como el limeño, donde la mayoría de sus integrantes se conocen, sea la razón de esta indiferencia. Inevitablemente quienes escribimos reseñas nos toparemos con libros de escritores a los que conocemos personalmente y el mérito no será evitar hablar sobre ellos, sino en hacerlo de manera honesta, resaltando sus virtudes y señalando sus defectos. Pero ya es momento de cerrar esta introducción y pasar al libro en sí.martes, 22 de octubre de 2019
Reseña: “Nueva York es una ventana sin cortinas” de Paulo Cognetti
domingo, 14 de julio de 2019
Reseña: “El sistema del tacto” de Alejandra Costamagna
miércoles, 19 de junio de 2019
Reseña: “Fata Morgana” de William Kotzwinkle
miércoles, 15 de mayo de 2019
Reseña: “Cold war / Guerra Fría”
Pawlikowski solo nos muestra las llegadas a cada etapa amorosa y no el proceso que llevó a estas. O tal vez sí. Los paréntesis temporales dan fuerzas a los pocos diálogos y gestos de los protagonistas, haciendo partícipe al espectador al dejarle la responsabilidad de imaginarse las decisiones y mecanismos a los que acudieron los protagonistas. Ya sea en una calle de Paris, una carretera de Polonia, un tren que se dirige a Berlin o al lado de una sencilla buhardilla, la tragedia del amor (¿qué amor no es trágico desde su concepción?) se muestra con todas sus luces y sombras, sus virtudes y defectos, sus alegrías y penas.
Hay un régimen totalitario de fondo
que intensifica todo deseo de escape y evasión, y por ende, la aspiración a un
mundo idílico que siempre parece estar fuera de alcance, colmado de obstáculos
en el medio. La consumación del amor aparenta
encontrarse fuera de las fronteras impuestas por agentes externos, y sin
embargo, al huir de estas, la frustración se acentúa. El viaje espiritual de
los protagonistas necesita recorrer estas vías para hacerse mucho más significativo.
Entran y salen personajes de sus vidas, siempre secundarios, siempre olvidables,
acentuando la trascendencia de uno en la
vida del otro, reforzando el lazo que los unirá para siempre más allá de la
cercanía física.viernes, 3 de mayo de 2019
Reseña: “Hienas” de Eduardo Plaza
jueves, 2 de mayo de 2019
[Entrevista] Manuela Espinal Solano: “Lo bueno de la literatura, es que uno no siempre está diciendo mentiras”
En el mismo libro hay una
reflexión sobre eso. Casi todo el tiempo los músicos quieren aplastar al otro
músico. Cuando un músico, como pasa en Colombia, cobra cierto dinero por una
presentación y otros músicos cobran menos es una forma de estar siempre “aplastándose”.
Por eso, muchos artistas, al vivir en
esta dinámica tan agresiva, van desapareciendo
de la misma. Creo que más allá de aplastar o ser aplastado, el tema en ese
fragmento es más la presión de estar
siempre pensando “yo debería estar haciendo algo”,” yo debería estar haciendo
algo que esa misma persona de mi edad
está haciendo”, los cuales son pensamientos muy comunes. Mucho más que
la otra reflexión, esas presiones de mirarnos siempre con respecto al otro y de
compararnos y de decir “estoy atrás y necesito hacer más y más” son las que
cobran mayor relevancia.


