"These days there’s so much paper to fill, or digital paper to fill, that whoever writes the first few things gets cut and pasted. Whoever gets their opinion in first has all that power". Thom Yorke

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra

"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet

"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki


martes, 17 de junio de 2014

La lectura como un genial laberinto: "La parte inventada" de Rodrigo Fresán

Empezaré diciendo que las 559 páginas de este libro conforman un laberinto. El laberinto de la mente de un genial escritor. Un laberinto de ideas y sentimientos, lleno de sorpresas para el lector cada vez que se avanza en su lectura. Donde en vez en de angustiarse por llegar al final, uno se abandona al placer de recorrerlo paso a paso y a veces perderse  en la exploración de una frase.Perderse en el placer de un libro enigmático y diferente a todo lo que se publica hoy en día. Una visión divertida de los temores del hombre. Un homenaje a las lecturas que nos marcaron. Y también una denuncia a una sociedad que mira con  desdén el hacer una pausa para reflexionar y comunicar algo que vaya más allá de un tweet. Pero cuidado, como todo libro de Rodrigo Fresán, este puede ser un objeto adictivo. Profundamente adictivo. Advertidos están.

Dividida en tres partes  como las otras novelas de Fresán , "La parte inventada" abarca una galería de extraños y entrañables personajes y episodios que por momentos parecen inconexos entres sí, pero que en su conjunto conforman una obra heterogénea, que lucha por abarcarlo todo y sale airosa de la lucha. La primera parte "El personaje real", se adentra en  la infancia  como un momento clave en la vida de todo hombre, donde la la curiosidad y la capacidad de asombrarse son elementos que distan aun muy lejos de perderse. Cuando el descubrir muchas cosas es un generador de felicidad al igual que el de jugar con las respuestas ante cuestiones tan misteriosas como "¿Es la aureola rodeando el cráneo de Jesucristo la representación gráfica  de la poderosa migraña causada por la corona de espinas?¿Por qué los dedos de la mano tienen nombre y los del pie no?¿Por qué las personas pegan fotos de sus seres queridos en las puertas de sus refrigeradoras?¿Los consideran materia fría o alimento para calentar?", haciendo de la memoria un refugio en el cual nos guarecemos de tanto en tanto protegiéndonos ante las dificultades de crecer y volvernos adultos, cada vez menos propensos a una visión lúdica de la vida.

La segunda parte, dividida a su vez en cinco episodios, podrían ser tomados como la exploración en torno a la creación de una novela. Desde la historia de la cercanía/distancia emocional del Chico y la Chica, unidos por el amor a la literatura y la admiración a un Escritor legendario, la historia de Penélope, la loca hermana del Escritor y sus encuentros y desencuentros con esa familia tan disfuncional pero tan representativa de la actualidad como es la familia Karma (tan memorable como los Mantra), la de un escritor  a la mitad de su vida que lidia con los demonios de la enfermedad y la cada vez más cercana muerte, la de F.Scott-Fitzgerald y una vida que se entremezcla con la ficción de su obra, los intentos de un músico por crear un fuerte vínculo con su hijo a través de la admiración hacia Pink Floyd y la ciencia ficción mientras un viejo amigo se mete a jugar con su mente; y finalmente la de un joven lector que explora todas las influencias que rodean su vida mientras recuerda su relación con otro joven y misterioso escritor Ismael Tantor.

Recorremos todos estos peldaños (hacia arriba o hacia abajo, depende del lector) para llegar a "La persona imaginaria",la tercera parte, donde lo que más destaca es la voz del Escritor (Fresán elevado a la máxima potencia) gritando todo lo que le disgusta y desencanta del llamado "desarrollo y evolución" de la Humanidad. Una crítica válida a las cada vez menos sociales "redes sociales" como Facebook, Twitter y Whatsapp. Sin contemplaciones a la generación de los pulgares gordos. Pero también una indagación inteligente sobre el significado de leer y escribir hoy en día: ¿Sigue siendo trascendente?¿Cual es la finalidad de una obra literaria?¿Está a salvo el destino del libro? ¿Se extingue la experiencia única de leer , usando un Kindle? Múltiple preguntas que quedarán rondando en la mente del lector.

Hay que decirlo, no es fácil seguirle la pista a Fresán si no es un lector que no haya disfrutado de sus otros libros (como Mantra o El fondo del cielo, por tomar sólo algunos) o un lector de verdad a secas, capaz de no sucumbir ante la densidad y posible complejidad de una obra. Y esto es una señal de respeto que siente el autor por el lector, no considerándolo como un mero consumidor al que se le debe vender como sea un libro vacío en su contenido (" Lo que importa ahora no es el contenido sino el envase"), en tiempos donde se enseña a hacer las cosas con prisa y velocidad, donde la tecnología avanza y avanza, dejándonos atrás por momentos, incluso en el campo de la literatura, cuyas fronteras se ven acechadas por la avalancha de "best-sellers" de dudosa calidad que van saliendo al mercado y donde se publica cada vez más banalidades, tratando de complacer al lector de forma equivocada en vez de retarlo a usar toda su atención.

Si por primera vez se coge un libro de Fresán, hay el peligro de caer en la sensación equivocada de sentirse abrumado con tantas referencias, que van desde "2001, Odisea del espacio" hasta The Kinks, de Bob Dylan a Joan Vollmer, la musa de los beats, entre otros, incluso el fantasma de Roberto Bolaño colándose por ahí. Pero créanme: la pluma de este autor argentino no atosiga sino que invita a la exploración, a volver a ser como niños.

Ambiciosa y original, "La parte inventada" se hace un lugar descollante entre la narrativa contemporánea. Un estilo que se impondrá a la trama cuando volvamos a este libro en nuestros recuerdos. Hay rabia, humor, amor, cólera, desencanto, nostalgia y vitalidad, tratando de mostrar que la literatura nos saca del estado pasivo de esperar sentados y con aburrimiento a la muerte para dotar de belleza nuestras vidas. Habiendo aun autores como él, la buena literatura está muy lejos de morir.Muy lejos. Lo invito a descubrir ahora cómo funciona la mente del lector frente a este libro. Es hora de "La parte del lector".

Bonus track: La parte de las frases

-La parte inventada que no es otra cosa que una sombra verdadera proyectándose sobre la parte real.

-Volvemos a una biblioteca frente a la que uno puede pararse como contemplando las ruinas nobles de un mundo perdido o los materiales de un mundo a encontrar.

-El pasado es un juguete roto que cada quien arregla a su manera.

-Las muertes tienen ciertas obligaciones.¿Será una de ellas el recordarnos?

-Escribir es una disciplina que resulta cada vez más difícil

-Los dioses  de una religión a menudo se convierten en los demonios de la religión que les sucede.

-Cada vez me gusta más escribir, cada vez me gusta menos ser escritor

-El rostro no es el espejo del alma; el rostro es la máscara que se pone el alma cada vez que tiene que mirarse al espejo.

-La paranoia-como el patriotismo o esa forma bastarda del patriotismo, la política-es el último refugio de los mediocres y los fracasados.

-Los amigos dan más miedo que los desconocidos.

-El desierto donde nada entra pero todo cabe

-La escritura no es otra cosa que una danza solitaria.

-¿Y qué hace alguien que no es inteligente para convencerse que sí lo es? Fácil: se convence de que nadie, salvo él o ella, es inteligente.

-No hay soledad más sólida que la de quien, aunque rodeado de otros, se sabe completa y absolutamente solo y a la espera de que alguien le diga algo.

-Esta es la profesión más sedentaria y nómada al mismo tiempo

-La primera idea que tuve sobre el arte cuando era niño, fue que el artista traía al mundo algo que no había antes, y que lo hacía sin destruir nada a cambio.

-Porque el mundo tiene que estar lleno de gente que no escribe ni lee y que, aun así, son felices y normales, ¿no? Hasta es posible que sea más felices y

-En pantallas en las que ya no se proyectan nuestras vidas porque nuestras vidas, ahora, cada vez más, son pantallas.

-Pero se sabe que los adultos actúan como los niños:primero quieren la versión o el modelo mejor de lo que tienen otros y después, sólo desean lo que no tiene nadie.

-El pasado es un viejo niño obediente y malcriado al mismo tiempo.

-Y las casualidades no son más que versiones breves y concentradas y autosuficientes e inmediatamente analizables de la realidad.

-Solo la parte inventada de nuestra historia ha tenido alguna estructura, alguna belleza.

-El ser humano desaparecerá ´prque estará muy ocupado para procrear y multiplicarse contestando mensaje, actualizando perfiles, cayendo de frente desde los andenes a las vías de trenes conducidos por maquinistas que están conversando con sus novias vía FaceTime

-Porque el recordar no es otra cosa que una ligera mutación del olvido, muy personal y muy privada. Tachamos, reescribimos, corregimos, alteramos el orden y calibramos intensidades y voltajes de escenas y escenarios. Así, el pasado es,siempre, un work in progress: un manuscrito inconcluso y, finalmente, una obra póstuma a ser retocada por extraños.

+Sobre el autor:

Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963) es autor de Historia argentina, Vidas de santos,Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra, Jardines de Kensingtony El fondo del cielo. Libros suyos han sido traducidos a numerosos idio­mas con gran éxito de crítica. Fresán vive en Barcelona desde 1999 y ha prologado, anotado y traducido libros de Ann Beattie, Anthony Burgess, John Cheever, Ford Madox Ford, Denis Johnson y Carson McCullers, entre otros. En la actualidad, escribe en numerosos medios y dirige la colección de literatura criminal Roja & Negra. Además de los numerosos elogios dedicados a Historia argentina, de sus otras obras se ha escrito: «Pocas novelas tan apasionantes he leído en los últimos años. Con Mantra es con la que más me he reído, la que me ha parecido más virtuosa y al mismo tiempo más gamberra» (Roberto Bolaño, Reforma); «La velocidad de las cosas es un libro que me resulta siempre idóneo para ponerlo como ejemplo de escritura que me interesa… Presumo de ser el autor que más veces la ha leído» (Enrique Vila-Matas); «Jardines de Kensington es una de esas novelas (pensar en Lolita, Moby-Dick, los relatos de Borges y de Calvino) que te hacen recordar ese profundo y sensual placer que sentíamos cuando éramos niños y descubrimos la lectura y nos adentramos a nadar en ese vasto océano de libros» (Jenny Diski, The New York Times); «La clase de autor que trae una ráfaga de oxígeno fresco a la habitación» (Jonathan Lethem).

+Otras reseñas:

-El Cultural


+Ficha del libro:
Aquí


+Entrevistas:
-PUCP

+Videos:





+Una gentileza del autor durante el I Festival de la Palabra, celebrado en la PUCP:





-.

domingo, 15 de junio de 2014

El abismo que nos separa

Te regalaré un abismo dijo ella
pero de tan sutil manera que sólo lo percibas
cuando hayan pasado muchos años
Roberto Bolaño

Aquí estoy, esperándote desde hace dos horas con un crisantemo rojo en la mano. Sí, justo la clase de flor que conformaba el precioso arreglo que te llevé el día de nuestra primera cita. No sabes cuánto me costó aquella vez averiguar cuáles eran tus preferidas, pero gracias a Dios tu hermana me debía un favor. De repente en aquel momento pequé de obsesivo con los detalles más pequeños, desde revisar los pronósticos del tiempo hasta asegurarme que cada lugar al que asistiéramos tuviese el permiso municipal respectivo. Lo más difícil fue controlar mis inagotables ganas de hablar y ser el extremo de diplomático como para escuchar de forma atenta cada palabra que dejabas volar en el aire. Tanto esfuerzo felizmente sirvió para que sonrieras durante la mayor parte de aquellas horas y aceptaras salir conmigo una vez más.
 
Increíble que un objeto tan simple como una flor me haya hecho viajar a ese viejo rincón de mi memoria que parecía reprimido desde hacía dos décadas. A mi lado, hay una pareja de recién casados desesperados por saber si su avión ya está por partir. ¿Te acuerdas de mi rostro desencajado al enterarme que nuestro vuelo se había cancelado justo cuando estábamos por partir a nuestra luna de miel? Casi agarro a golpes al inocente encargado de revisar los tickets, si no fuera porque me rodeaste el cuello con tus manos y me diste un lento beso que duró dos, tres, cuatro horas. La cifra va aumentando cada vez que lo recuerdo. Cancelamos nuestro viaje y fuimos a mi casa de campo y como dos adolescentes recién enamorados, hicimos el amor en todas sus expresiones: conversamos, bailamos, reímos, follamos, nos besamos…

Dos niños peleando en la otra sala,  hicieron que me trasladara hasta los hechos de aquel verano que fuimos con Luana y Mateo a Indonesia. La semana que elegimos para dejar atrás nuestros problemas que nos iban atrapando en una extraña telaraña que no terminábamos de comprender. Año tras año una clase de anhedonia nos transformaba en dos seres pululando en una realidad en la que se sentían perdidos. Insistíamos en que ya llegaríamos a una solución, pero en cada manifestación hacíamos más alta aquella muralla que se iba levantando entre nosotros. Ciframos nuestras esperanzas en aquel paseo mas una ola dantesca se encargaría de arrasar con todas ellas. Aquella aterradora vorágine de piedras y lodo se encargó de quitarnos nuestro vínculo más fuerte y a pesar que todo pasó de forma casi instantánea, los efectos se extenderían hasta nuestros días. Me echabas la culpa de una desgracia cuya autoría no me correspondía y yo aceptaba de forma dócil que te desahogaras, esperando que la tragedia fuera capaz de unirnos más que el amor, pero día tras día se contaminaba nuestra convivencia, asfixiándonos de una forma lenta y dolorosa.

Cuando decidiste marcharte ya éramos incapaces de mirarnos ocultando el odio en que había desembocado nuestro amor. Aunque rememorando los hechos, creo que al final lo que nos  ganó (o perdió) fue la indiferencia. No nos terminamos de reponer y acusábamos en el otro las frustraciones de nuestras vidas. La recesión económica fungió como catalizador para el derrumbe de mi estabilidad financiera y todo lo que sobrevivía de nuestra primera época se esfumó sin dejar huella alguna. Los embargos y los trámites de divorcio llegaron casi por la misma época, y ya sólo te veía en ambientes judiciales, con abogados y jueces fungiendo de testigos del desvío que tomaban nuestros destinos. Destinos que creí, nunca más se volverían a cruzar.

Hasta aquella vez que leí sobre tu intento de suicidio en una nota escueta del periódico. Incapaz de sobrellevar un segundo divorcio a cuestas, ingeriste una pastilla para dormir por cada cicatriz que te había dejado aquel infeliz para recordarte lo desgraciada que se había tornado tu existencia a su lado. No me podías ver ni oír, pero cada día que estuviste internada era mi sombra la que te cubría y daba calor. Cuando despertaste y me viste ahí, recostado sobre tus pies, suspiraste y volviste a cerrar los ojos como queriendo evadir el pasado que habías dejado afuera de la habitación.

Te mudaste conmigo al modesto departamento que alquilaba con otro colega, sin dirigirme alguna palabra aún. Ni siquiera cuando te bañaba o daba de comer. A veces te escuchaba sollozar por las noches y la sala en la que dormía se impregnaba de una atmósfera deprimente que se prolongaba hasta el amanecer, una situación a la que por repetitiva terminé por acostumbrarme por inercia. Cuando recuperaste las ganas de hablar sólo fue para insultarme o gritar por cualquier motivo, incluso por las cuestiones más nimias. Nunca me quejé, e incluso llegué a agradecerlo de forma casi masoquista. Un día que volví tarde del trabajo, encontré una nota tuya diciendo “Gracias”. Así de escueto fue tu mensaje. En el historial de la computadora vi que las últimas visitas habían sido a páginas de agencias de viajes. Maldije y lloré por días aun sabiendo que dicha solución era la única posible.


Con el transcurso del tiempo tuve varias parejas, pero el desencanto terminaba por apagar cualquier fulgor inicial, por lo que devine a los cuarenta años en un ser alérgico a las mujeres, a las relaciones, a las personas, al mundo en general. A veces, trataba de buscar tu nombre en internet o los diarios pero todos los intentos eran en vano. Hasta ayer que me enteré que volvías. Por eso estoy aquí, esperándote desde hace dos horas con un crisantemo rojo en la mano, deseando que las lágrimas que me han invadido desde que me enteré de tu fallecimiento no impidan que pueda ver tu rostro por última vez con claridad, sabiendo que desde ahora el abismo que nos separa va a ser más profundo que nunca.




domingo, 8 de junio de 2014

Fragmento de "La parte inventada": La parte sobre el amor no correspondido

"Ahá, El Chico está enamorado de La Chica. Un amor no correspondido que es algo así, piensa El Chico, como algo parecido a eso que sienten aquellos que han perdido un brazo o una pierna. Pero no el fantasma de algo que alguna vez estuvo allí y ya no, sino el fantasma de algo que jamás se tuvo y que se desea tanto tener. Ese amor violento y triste que acaba siendo la perdición de los mejores monstruos. De Drácula y del monstruo de Frankenstein y de La Momia y de El Fantama de la Ópera y de El Hombre Lobo y de La Criatura de la Laguna Negra y de La Mosca y de King Kong y de tantas otras mutaciones sucumbiendo a la más apasionada radiación de tantas Bellas. Un amor que no es ciego pero que sí alucina. Uno de esos amores que no es que no se equivoque sino que , desde el principio, es una equivocación. Un amor que no acierta y que sólo da en el blanco cuando falla, cuando deja de ser amor para haber sido amor y se lo puede contemplar desde lejos, con cierta distancia y se descubre, como corresponde, que fue siempre un amor no correspondido."


(Rodrigo Fresán en "La parte inventada"(pág.66) )



jueves, 5 de junio de 2014

Anatomía del dolor: "El lugar del cuerpo" de Rodrigo Hasbún



Todos tenemos secretos. A todos nos da miedo que nuestros secretos se sepan

¿Cómo sobrevivir al dolor que causa recordar nuestro pasado? Ese pasado que se comporta como una sombra, casi imperceptible para los demás y de la que cada uno termina siendo consciente cada vez que se mira hacia atrás.Una sombra que sin embargo nos acompaña en nuestro presente y de la que nadie se puede librar. ¿ Es posible avanzar con tamaña carga?


Rodrigo Hasbún nos entrega una de las novelas más dolorosamente bellas de la narrativa latinoamericana de los últimos años. Leer la historia de Elena, la anciana protagonista, es una invitación a compartir y entender una vida signada por el desamparo y la soledad. La  batalla contra una sensación de vacío y frustración a través de la escritura, única arma para seguir ahí, en ese mundo al que solos venimos y solos nos vamos , pero del que se parte para crear uno paralelo en el que cada uno sea dueño del tiempo y el destino. Leer la historia de Elena es disfrutar de un escritor que a través de la lectura de su obra nos recuerda lo frágiles que somos.

¿El mundo embellece en los ojos del moribundo?
¿El mundo adquiere un brillo inusual antes de desaparecer?

Elena lidia con el momento en que empezó su tragedia. Los recuerdos de un hermano vencido por el fracaso de no entenderse a sí mismo y tampoco a los demás, y que se desahoga usando el cuerpo de su hermana, al que ensucia y corrompe. Una familia unida por la incapacidad de comunicar, de expresar lo que piensa y siente, y que por ello no es feliz más que para una sociedad que no quiere ver más allá de lo que le conviene y de la cual Elena tiene que escapar para lidiar con sus demonios de una forma más llevadera pero no por ello más satisfactoria. El desarraigo y el cuerpo como límite y herramienta, son dos temas claves en el texto. Una búsqueda de significancia. Elena, a la que sólo le queda la memoria cuando llega al fin de sus días,se refugia en un diario, como huella de que ha vivido, no importando si fue plena o no su vida, lo que importa es que ha vivido y eso es lo que quiere comunicarnos. Hay un punto donde se confunde las opciones de perdonar y olvidar. Una línea borrosa y que no termina por aclarse

El sexo después de la muerte es lo más importante
Las familias son feas

Son notables los párrafos donde con crudeza  y realismo se narran los avatares sexuales de la protagonista,sin medias tintas, cómo debe de ser en una novela que hurga en la intimidad. La ausencia de relaciones estables como crítica a un mundo que avanza y avanza pero que no sabe hacia donde se dirige. El adiós a la tentación de ser sociólogo a través de la literatura, tomando la realidad cómo una atmósfera que nos transforma y a la que tranformarmos, pero que no nos determina del todo. Párrafos que transpiran sensibilidad.Y un tema tabú para muchos: La familia como microcosmos y al que todo el universo se reduce en nuestra formación temprana y donde se forman nuestras primeras heridas.

Es una notable primera novela, de uno de los autores que está cambiando el mapa de la escritura actual. La protagonista se pregunta en un momento si la literatura sirve para algo. Yo le respondería que sí. Para disfrutar de textos tan nostálgicos y encantadores como este. Léala y recomiéndela.

La escritura no tiene nada que ver con la suerte. Si lee tanto tendría que saberlo hace mucho


Foto RODRIGO HASBÚNDel autor:
+Rodrigo Hasbún  
Nació en Cochabamba, Bolivia, en 1981. Ha publicado el libro de cuentos Cinco y la novela El lugar del cuerpo. Le concedieron el Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana y fue parte de Bogotá39 así como de la antología de Los mejores narradores jóvenes en español elaborada por la revista Granta. Con guiones co-escritos por él, dos de sus textos fueron llevados al cine recientemente. Vive hace algunos años en Ithaca, Nueva York

Recomiendo:

+Los días más felices (Duomo,cuentos)

Primeras páginas del libro:

Dónde adquirirla:
+Santuario Editorial, acaba de lanzarse al mercado con esta bella reedición de la novela cuya portada muestro más arriba. En las mejores librerías de Lima.

Comentarios:

Bonus:




domingo, 1 de junio de 2014

La literatura como fuego:"Prohibido entrar sin pantalones" de Juan Bonilla

La literatura es fuego. Como una llama casi imposible de extinguir una vez que uno se apasiona y vive, por y para ella. Una idea que propone este libro y que nosotros los lectores podemos comprender a través de la historia del complejo poeta ruso Vladimir Maiakovski, guiados por la pluma del genial autor español Juan Bonilla en esta novela recientemente galardonada en la I Bienal de novela Mario Vargas Llosa celebrada en nuestro país hace unos meses.


"El arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo con el que golpearlo".


Estamos en la Rusia de comienzos del siglo XX. Las diferencias de clases sociales están marcadas por fronteras  imposibles de cruzar. El mundo se está desmoronando, los cimientos de la realidad misma se desestabilizan y el desencanto por la vida se extiende cual plaga incontrolable. Y en medio de todo, un poeta. Un poeta que lucha en todos los sentidos. Un boxeador de las letras que se enfrenta a todo lo que se le ponga en frente y que quiere destruir la realidad en la cual se encuentra para reconstruirla a través de sus versos. Versos llenos de pasión. Una fuerza imparable abriéndose camino en medio de la turbulencia en que se encontraba la poesía, con sus representantes enfrentándose siempre en discusiones que defendían diferentes visiones de la vida. Un teatro donde la figura estelar es Maiakovski. Y cómo buen futurista, un adelantado a su época, siempre pensando que el pasado es una carga de la cual necesitamos deshacernos para avanzar.

"En esta vida es fácil morir. Construir la vida es mucho más difícil"


La novela, narrada de la forma más objetiva posible, comienza presentándonos a un joven escritor de 18 años, impetuoso y narcisista, autodidacta que reniega de cualquier ideal preestablecido, contando sólo con el ímpetu que le da el reconocerse como el mejor escritor de su generación (Algo que notamos desde el arranque: "Maiakovski tenía dieciocho años, dieciséis dientes podridos, dos hermanas y un solo lector"). Un rebelde, en un sentido mucho más complejo que el que le damos hoy en día. Siempre rodeado de personas que no eran más que  secundarios para él o vías para llegar a una meta mucho más importante. A punto de subirse a la montaña rusa que será su vida, que sólo podía terminar de la forma que terminó: invitando a la muerte de forma voluntaria. Porque la vida, una vez que no se cuenta con algo por lo que luchar o a lo que enfrentarse, se torna en el peor de los infiernos a través del tedio de la inacción o la indiferencia.


Conoceremos a través de sus obras y anécdotas las alegrías y tristezas de este excéntrico personaje. Como su encumbramiento a "Poeta número uno del Estado" durante los primeros años de la Revolución Rusa, sus viajes por New York, París y México, sus diferencias con otros grandes autores de la época, las inverosímiles alianzas que establecía en pos de un objetivo mayor y su caída al abismo de la indiferencia "oficial" cuando la máquina estalinista estuvoen todo su esplendor (ecos de 1984 ). Y entre todos estos aspectos: El amor. El amor que escapa de los parangones sociales, a través del triángulo amoroso que forma con Lily y su esposo Ossip Brick (también su benefactor), escandalizando primero a toda la sociedad de la época, y que luego los terminaría aceptando, cuando se tornan en un círculo del que ya no podrán salir sin aceptar las consecuencias trágicas de dicha acción.

Juan Bonilla se da maña para, a través de la alternancia de la primera y tercera persona, brindarnos un fresco brillante de una época donde la figura del escritor es aquella que busca la trascendencia y la inmortalidad, se pelea constantemente con sus demonios, se asquea de la conformidad y siempre está en la búsqueda de aventuras y nuevas experiencias. Donde uno se la pasa aplastando y siendo aplastado, pero siempre tratando de cambiar el mundo a través del único poder con el que cuenta: el poder de la literatura.



Del autor:
- El que apaga la luz (Libro de relatos, el primero que escribió y considerado entre los mejores escritos en español en los últimos tiempos)
- Los príncipes nubios (Novela galardonada con el premio Biblioteca Breve)

Entrevistas:
-Buensalvaje
-La mula

Otras reseñas y/o comentarios:

-El payaso trágico- Mario Vargas Llosa
-Montaña rusa- Revista Buensalvaje
-El Cultural
- La mula- Víctor Ruiz Velazco





Y la entrevista para Tiempo de Leer:
https://www.youtube.com/watch?v=WYyk7YfGoK0