"These days there’s so much paper to fill, or digital paper to fill, that whoever writes the first few things gets cut and pasted. Whoever gets their opinion in first has all that power". Thom Yorke

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra

"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet

"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki


domingo, 13 de agosto de 2017

[Entrevista] Almudena Sánchez: “Un escritor tiene que amar el lenguaje por encima de todas las cosas.”




El año pasado el escritor y crítico Alberto Olmos fue el editor del sello Caballo de Troya (cuya magnífico eslogan “Para entrar o salir de la ciudad sitiada”, ya dice mucho de lo que buscan con sus libros) como parte de su reciente política de invitar a reconocidos autores a seleccionar seis libros para ser publicados durante un año. Y fue así como leí por primera vez el nombre de Almudena Sánchez, una de sus apuestas literarias. Lamentablemente, su libro no llegaba a esta parte del mundo, mientras en paralelo me enteraba por medios como Twitter que “La acústica de los iglús” ya iba por la séptima edición en España. Y así pasaron los meses, hasta que revisando el programa de la Feria Internacional de Libro de Lima 2017, buscando el horario de algunas charlas, me topé con su nombre en una mesa sobre el cuento hispanoamericano que se daría cinco días después. Era la única que tendría.Ni corto ni perezoso, le pregunté a una amiga si el libro se hallaba en el stand de Penguin Random House, y sí, milagrosamente lo habían traído. Y ella también empezó a leerlo, confesándome que era un libro que la estaba emocionando. Y es que si hay algo que logran los relatos de esta joven escritora,es transmitir emociones. Allí están la melancolía de “La señora Smaig”, la tristeza de “Eclipse”, la obsesión de “El arte incrustado” o la extrañeza de “El nadador del Hotel Minerva”. Leer sus cuentos es una buena manera de salir de los textos comunes y repetitivos, y en el que las atmósferas lo terminan envolviendo a uno por completo. Antes de que partiera a hacer turismo por Lima y Cusco, tuve la grata oportunidad de conversar con ella.

“Hay algo de lo que nos curamos y pasarán los años y no nos curaremos nunca.” dice el epígrafe de Natalia Ginzburg al inicio de tu libro. Heridas que no terminan de cicatrizar. ¿Cómo concibes estos traumas en los personajes de tus cuentos? ¿Cómo a pesar de las circunstancias y tantos mensajes de optimismo superficial que hay en el mundo estas cosas son tan profundas que quedan como una marca tanto psicológica como física? Pienso en escenas de tus cuentos como la del padre desapareciendo en las arenas movedizas o la chica sangrando en medio de un concierto de piano


La cita que mencionas la encontré en “Las pequeñas virtudes”, uno de mis libros favoritos. Es una escritora que admiro y su frase me pareció que resumía bien el libro, y también lo que es la literatura y el arte. Son esas cosas de la que no nos curaremos porque realmente los seres humanos tenemos un vacío interior que está ahí y que hay que reconocer y aceptar porque hay muchas cosas que no tienen respuesta. Estamos en este mundo tirando para adelante, pero sin saber qué va a pasar, sin saber qué hay después, sin saber casi nada, y bueno, la vida también tiene su encanto por eso ¿no? Por el miedo a vivir y por la excitación que supone no saber qué es lo que nos va a pasar. Entonces esa cita de Natalia Ginzburg está por eso. Yo creo que mis personajes son personajes heridos que aceptan que tienen una herida y a veces lo toman con humor para sobrevivir. Yo creo que el humor es un arma que puedes utilizar para sobrevivir a distintas situaciones. Y a veces se lo toman con resignación, como “esto es lo que soy” y entonces así tengo que ser. Otras veces son personajes que huyen mucho. En el libro son personajes que escapan porque no se sienten a gusto en ningún sitio. Esa idea de no estar bien en ninguna parte e intentar buscar tu refugio o una puerta de escape.


Como escapar de la imposición de roles

Claro, también. Este libro tiene mucho de desobediencia. Los mismos personajes se dan cuenta que no encajan en un mundo no hecho para ellos.Yo he intentado hacer personajes humanos con todo lo que ello implica. Personajes que tengan momentos de tristeza, alegría, melancolía y de ternura. Yo creo que todas esas texturas configuran lo que es el ser humano y mis personajes van por ahí. He intentado acercarme lo máximo posible una textura humana.

Eso me lleva al trabajo de las imágenes. En tus relatos dedicas especial atención a las atmósferas . ¿Cómo es ese proceso? ¿Qué es lo que más valoras de ello?

Las atmósferas para mí son muy importante. Tengo un referente cinematográfico que es David Lynch, un director que básicamente se centra en la atmósfera para brindarte una sensación o un sentimiento. Los personajes están desdibujados y tú entras en un terreno extraño. A mí eso es lo que más me interesa de la literatura. De hecho, estoy tan obsesionada con las atmósferas que gustaría escribir un cuento que solo fuese atmósfera pero es muy difícil (risas). Creo que la atmósfera puede ser más que un personaje. Puede ser más potente. Este es un libro totalmente atmosférico, de sensaciones. Es un libro como para experimentar una emoción. No es para entender una historia ni entretenerse con un personaje ni seguir una trama. Es un libro de más punzadas emocionales.

En “La acústica de los iglús” las protagonistas son en su mayoría adolescentes, jóvenes con emociones desbordadas y una pasión sin un rumbo fijo, lo que a veces esto puede ser un impulso, pero también te puede atrapar y asfixiar en cierto sentido. ¿Cómo se da ese interés en particular por esta etapa?¿Qué características buscas dotarle a este tipo de personajes?

La adolescencia es una etapa que me interesa mucho. Mi adolescencia fue bastante convulsa porque cambié en muchos momentos . Se relaciona con la configuración de la identidad, porque en la adolescencia estás independizarte de todo y configurando lo que eres para enfrentarte al mundo. La infancia es un mundo difícil, pero en el que estás más protegido pues tienes a tus padres, a tu familia, un colchón bastante grande. En la adolescencia ya empiezas a separarte de todo y me parece muy interesante esa primera vez de enfrentarse al mundo: ver que vas a estar solo. Y la“La acústica a los iglús” es la soledad, el frío, la supervivencia, las lágrimas. Es un poco esa amalgama y me motivaba mucho que mis personajes experimentaran eso como adolescentes.

¿Cuál fue la experiencia que más te gustó al trabajar este primer libro? ¿Cómo fue tu relación con tu editor?

Mi experiencia de verdad ha sido muy buena. Me he sentido muy acogida y tengo que decir que doy gracias a cada uno de los lectores que ha comprado este libro. Yo puedo dar las gracias mil veces, pero no es bastante porque es una alegría diaria la que estoy recibiendo y que casi no puedo compensar. Espero que mi literatura lo haga porque realmente me siento muy afortunada (risas).

Mi relación con Alberto Olmos ha sido desde el principio, muy buena. Es un editor estupendo, igual que escritor y profesor. Es muy inteligente y sabe conectar con tu literatura, siendo muy respetuoso en todo momento. Supo darme consejos y motivarme cuando era necesario. Y también regañarme cuando era necesario. Es una tarea también psicológica y al final este libro tiene mucho de él. Se lo agradezco mucho. Creo que en la relación editor-escritor tiene que haber un vínculo para que todo salga bien. Yo creo que a Alberto Olmos esto le gustaba, le producía ilusión y creo que se ha notado.

Fuiste parte de una antología que se hizo de narradores jóvenes. ¿Con qué escritores españoles de tu generación te identificas más? ¿Qué propuestas te parecen interesantes en el panorama narrativo en España?

Estuve en la antología “Bajo treinta” que es una antología que se hizo en la Editorial Salto de Página y el antólogo fue Juan Gómez Bárcena que, por ejemplo es uno de los escritores de mi generación y ha publicado un libro “Kanada” en Sexto Piso. y es uno de los escritores a los que yo sigo. También sigo a poetas, como por ejemplo Luna Miguel o María Sánchez. Me gusta mucho cómo escribe Matías Candeira que es otro escritor de mi generación. Isabel González que es un poquito de la generación siguiente, pero es una autora que ha escrito un libro que se llama “Mil mamíferos ciegos” en la Editorial Los Bigotes.Extraordinaria. Hay un chico que se llama Daniel Monedero que ha escrito un libro que se llama “Manuel de jardinería para gente sin jardín” y también es una maravilla.

Hay fases muy poéticas en tu libro . ¿Cuál es tu relación con la poesía? ¿Tienes poemarios inéditos?

No escribo poesía pero he leído muchísima poesía y me encanta. Acá en la Feria del Libro he comprado bastante libros de poesía. He comprado libros de Blanca Varela, una edición preciosa de César Vallejo, y también estoy llevando libros de Carmen Ollé. Los libros que no utilizan los recursos del lenguaje, que son muchísimos, están bien, pero creo que al utilizar el lenguaje, manipularlo, ver hasta donde lo puedes retorcer, elevas muchísimo la narrativa y la prosa de un libro. Creo que un escritor tiene que saber buscar el adjetivo que llamé la atención, el ritmo de la prosa, lo cual tiene que ver mucho con la poesía; el ritmo y la musicalidad. Creo que cuando un escritor consigue que eso esté presente en un libro, se eleva muchísimo como dije y emociona mucho más. Los escritores también estamos para utilizar el lenguaje, no solo contar historias. Un escritor tiene que amar el lenguaje por encima de todas las cosas.

Eres colaboradora en algunas webs culturales como “Ámbito Cultural”. ¿Qué es lo que más disfrutas de ello?

Yo empecé haciendo críticas en “Ámbito Cultural”. Es una web que me encanta y que además está muy bien trabajada. Empecé haciendo crítica ahí porque quería probar mi faceta de escritora. Y siempre quieres dar una opinión de los libros que realmente te fascinan también. Aparte de escribir hay un mundo que también te encanta que es el de expresar tus opiniones sobre un libro. Al final está relacionado con la cultura que te envuelve. Tienes que leer, que nutrirte. Es algo que empecé a hacer con mucha ilusión hace 7 años. Ya no hago tantas críticas porque desde que he sacado el libro tengo más actos, más cosas y no me da tanto tiempo hacer crítica. Creo que es muy importante la labor de los críticos, que los libros tengan visibilidad, que hayan periodistas culturales. Todo eso es muy necesario. Ámbito Cultural está creciendo más. Empezó como un portal que no tenía tanta visibilidad y con el tiempo está teniendo muchos seguidores. Entonces están contentos y cuando yo puedo hacer una reseña para ellos me da mucho gusto.

Siempre es bueno abrir nuevos espacios

Sí. Ahora hay una revista que tiene mucha visibilidad y prestigio que se llama “Oculta Lit” que es una maravilla y que está impulsando mucho a los jóvenes, a los poetas…a los narradores en general. Y está muy bien porque lo hacen con mucho cariño. También hay una revista que se llama “Criticismo” en Barcelona, muy buena. Luego también hay un blog que se llama “Libro: instrucciones de uso” con un contenido buenísimo. Yo siempre me he movido por esos terrenos. He intento colaborar con ellos y apoyar. Me parece que es algo que aparte de escribir, los escritores tenemos que hacer en la vida cultural, participando. Si nos emociona un libro debemos intentar comentarlo. Siempre es un gusto ¿no?

Y hablando de recomendar ¿Algún libro, película o serie que te haya sorprendido de buena manera recientemente?

Un libro de poesía que se llama “Chocar con algo” de Erika Martínez. Es una poeta magnífica. Está publicado en pretextos y se lo recomiendo a todo el mundo. Voy a recomendar una película rara que la pusieron hace meses o casi un año en España que duro muy poco porque es de esas películas que casi no duran. Se llama “The Duke of Burgundy”. Es una película que me gusta porque es atmosférica, extraña, hay un bosque y no sabes bien lo que pasa, hay una relación extraña entre dos mujeres y una muy buena película que no duro casi nada en el cine o casi un año. También voy a recomendar otra que es “Colossal” de Nacho Vigalondo.

Por último, ¿se viene algo algún libro pronto?

Estoy trabajando en una novela. Ya voy como 40 paginas. Es una novela cuya idea me encanta y estoy trabajando para ver cómo sale. Sigue la tónica de “La acústica de los iglús” y si bien es otra cosa, siguen presentes la adolescencia y las mujeres ,Yo espero que sea una evolución.


[Transcripción: Alejandro Alva]

(Entrevista publicada originalmente en el portal web "Punto y Coma")

[Entrevista] Hernán Casciari: “Tener un poco de práctica con las cosas hace que en la segunda vuelta te salgan un poco mejor”

Debo confesar que descubrí a Casciari, no por sus libros o crónicas, sino por unos videos en Youtube. Una amiga cercana, sin saber que era escritor, me pasó un link donde aparecía frente a un gran auditorio, atento a la narración de una anécdota que oscilaba entre el humor y la ternura. El principal efecto al término de la reproducción: seguir buscando más videos. Luego ya me enteré que este escritor argentino, fundador y editor de la revista “Orsai“, y  autor de un buen número de libros, entre novelas, cuentos y crónicas, tenía más que lectores, hinchas. Si no me creen, busquen “10.6 segundos”, tal vez el mejor texto sobre un gol y todo lo que sucedió o pudo haber sucedido, a su alrededor, que se haya escrito en este hemisferio, para que noten porque es que sus historias causan adicción.  Aprovechando que fue uno de los invitados internacionales de la Feria Internacional del Libro de Lima, pude conversar sobre él, partiendo de la publicación de la vuelta al ruedo de Orsai, que  en Lima se  consigue en librería Monoblock, y que tiene una edición impecable y contenido lujo, como lo demuestran los cuentos de Luciano Lamberti y Daniel Mella, por mencionar solo alguno textos.

Segunda temporada, primer número, invitados de lujo, ¿cómo se sostiene un proyecto editorial de esta envergadura, ahora con mayor proyección internacional? ¿Qué es lo que más has disfrutado en este nuevo número, comparado con tus experiencias iniciales donde todo, asumo, era más complicado?

Sí, justamente eso. Tener más experiencia a la hora de reconocer los errores que se pueden cometer. No cometimos ninguno, que yo sepa, de los que habíamos cometido en la primera temporada. Es como ocurre siempre casi con todo: tener un poco de práctica con las cosas hace que en la segunda vuelta te salgan un poco mejor. Ocurre con las revistas, ocurre con el amor, ocurre con el trabajo, ocurre con todo.

“Orsai“ es una revista costosa por el material, por la distribución, ¿cuáles fueron los principales retos logísticos ahora y cuánto has aprendido en el camino?

Antes, en la primera temporada, obligábamos a los lectores a unirse por regiones, para que compren diez revistas y después poder entregárselas. Esa fue la fórmula. En la segunda temporada no, pues decidimos imprimir en diferentes lugares para que sea un poco más fácil y les incorporamos también, editores mucho más rigurosos a los autores. O sea, el autor no entrega y dice “chau, buenas noches”, sino que tiene que vérselas con editores, muy complicados a veces,pero que hacen que las cosas salgan mucho mejor a partir de ahí. Después de eso, fue un parto muy natural, muy fácil de hacer.

En una entrevista a la revista Buensalvaje, diste a entender que la propuesta de la revista era tratar de llegar más a los lectores, sin pasar por los intermediarios. ¿Ha cambiado mucho el mundo editorial desde entonces?¿Poco, mucho, nada? ¿Cuál crees que fue el aporte  de “ Orsai“ en ese aspecto?

Nosotros vamos por un costadito, muy humilde, pues en general, la industria editorial se parece mucho a la década pasada. La única diferencia es que posiblemente venda un poco menos porque hay más competencia. Pero nosotros nos mantenemos siempre al costadito, para un público muy minoritario, muy chiquito, y nos gusta estar en ese lugar, donde tratamos, dentro de lo posible, de tener un contacto diferenciado y personal con el lector.

¿Cómo seguir combatiendo las anquilosadas estructuras editoriales? Tuviste otros proyectos importantes también, como “Bonsai” orientado al público infantil…

No sé si son importantes. Son proyectos familiares. Todo lo que hacemos son decisiones que se toman después de comer en una sobremesa. No hay oficinas, no se piensa demasiado en la rentabilidad. Eso por un lado es una ventaja, pero tampoco se le puede llamar un negocio, es un hobby más bien, uno de imprimir cosas.

Esto que mencionabas sobre la colaboración entre amigos  ¿Cómo lo manejas?

Yo convoco a personas y les pregunto si quieren ir con un sueldo o un porcentaje y eligen. Hay mucha transparencia. Nunca hay  un problema mayor porque se sabe exactamente lo que se vende y los números están ahí. Cuando no hay codicia ni cosas raras, no hay problemas.

Mucha gente, alejada del mundo literario, te terminó conociendo a través de tus videos, ¿cómo fue tu experiencia? ¿Qué rescatas de ella? ¿ cómo manejas el tema de las audiencias comparado al de estar solo escribiendo?

Si, en verdad no tuve mucha conciencia de ese cambio, porque ocurrió hace un año y medio. Después de que tuve el infarto me convencieron los médicos de no volver a fumar, entonces dejé de escribir. Y como dejé de escribir, algo tenía que hacer, entonces me puse a hacer radio y teatro, pero no porque quisiera, sino porque tenía que hacer algo. Escribir es todo, y cuando no podés hacer lo que te causa placer, hay que buscarlo en otra cosa. Empecé a hacer ello y que de no haber sido por el infarto, nunca lo hubiera hecho, pero me divierte mucho.

Hace un par de años, dejaste escondida una bolsita de marihuana en Lima, en lo que terminó convirtiéndose en una especie de “búsqueda del tesoro”, alborotando las redes sociales

Me divertí mucho. Yo ya estaba en Barcelona y unas amigas fueron las encargadas de filmar de manera oculta, las zonas cercanas. Yo empecé a decir desde muy temprano “una zona muy amplia” y  después “una muy chica”, y mientras tanto, oteaba con cámaras a la gente que empezaba a dar vueltas por ahí. Fue muy divertido y los encontraron rapidísimo. Al libro y al porro. Y  pude hablar en directo por streaming con el que los encontró. Fue muy gracioso (risas).

¿Fue una manera de interactuar con la gente que te sigue?

No fue una estrategia para fingir naturalidad, pues en verdad fue una cosa que se nos ocurrió en ese momento y lo hicimos, sin saber que iba a repercutir. Pero como obviamente es divertido, repercutió. No fue nada planeado.

¿Cómo ves a la selección argentina ahora?¿Esperas algo de la nueva etapa con Sampaoli?

En realidad, no hay nada para decir porque hay poco que se haya demostrado. Sabemos que tenemos a un entrenador que está medio loco, que es muy Bielsa en ese sentido, pero no quiero mandarme a decir mucho todavía porque se jugó muy poco. Espero, por lo menos, que las eliminatorias no sean muy descontroladas y  que rápidamente pasemos y  digamos buenas noches. Ahora voy a ver el partido con Uruguay en el Centenario y luego de ello, recién podré decir más.

Y sobre Messi, ¿para ti hubo un cambio cuando decidió renunciar a la selección argentina? ¿Sientes que ese gesto lo humanizó?

No, yo creo que Messi cambió cuando tuvo su primer hijo. Todo lo demás llego después. Levantar la voz adentro de la cancha, fuera de la cancha. Quejarse de la Asociación de Fútbol Argentino porque no le gustaba como los hacían viajar. Desde el nacimiento de su hijo, dejó de ser un adolescente y empezó a tomar las riendas de su destino y eso incluye también arrebatos como el de “me voy de la selección y después vuelvo”, eso me parece que fue: tuvo un hijo, creció, se dejó la barba y ahora es otro.

¿ Y sientes que la paternidad cambió tu narrativa?

Mi hija grande tiene 13 y cuando empezó a escuchar cuentos le hicimos “Bonsai “, hablamos mucho de eso. Y  la chiquitita nació hace tres meses cuando yo ya no escribía. Entonces mucho cambio en la narrativa no hay, porque ya no estaba escribiendo. Pero siempre te cambian los hijos.Te cambian la perspectiva de lo que querés contar.

¿Hay algún autor, libro, serie o película que te haya sorprendido ahora último y que se nos esté pasando?

Qué difícil eso pues no estoy leyendo mucho. En verdad paso de eso, nada me voló la cabeza últimamente y pueda que tenga que ver con que ya no fumo, y eso hace que nada me llame la atención, pero no porque no haya habido nada bueno, sino porque soy muy poco receptivo al arte en este momento.

Por último, si Argentina se tuviera que quedar con solo uno de los dos, ¿Maradona o Borges?
Borges…sí, Borges.

[Transcripción: María Paula Regalado]
[Fuente de la imagen: Facebook de "Monoblock"]

(Entrevista publicada originalmente en el portal web "Punto y Coma")

lunes, 31 de julio de 2017

[Entrevista] Renato Cisneros:“Uno no solamente hereda las facciones de los padres y abuelos”

Renato Cisneros (Lima, 1976) es uno de los pocos escritores peruanos conocidos fuera del medio estrictamente literario. Tuvo un programa de rock en la radio por las mañanas mientras entrevistaba escritores en otro los domingos; condujo un noticiero en horario estelar con una rana de peluche al costado que se hizo igual de popular; publicó  su desastrosa vida amorosa en  un blog que recibía miles de visitas a diario de distintas partes del mundo y luego se volvió un libro ilustrado; ha sido columnista en distintos medios impresos , entre otras facetas más. Ya había publicado tres poemarios y dos novelas, cuando salió "La distancia que nos separa" (Planeta, 2015), uno de los libros más vendidos en los últimos años  (con sucesivas reimpresiones a nivel nacional y reediciones en distintos países de habla hispana, próximo a traducirse a otros idiomas) y una buena recepción crítica.Y dos años después, casado y esperando a su futura hija, vuelve a hurgar en sus secretos familiares con "Dejarás la tierra", un viaje de casi doscientos años en el que busca las claves de los Cisneros que lo precedieron. En esta entrevista pude conversar con él, sobre ese y otros temas.

“Se pide perdón, pero no permiso” dijo alguna vez en una charla el escritor chileno Alberto Fuguet, y en esta novela, al igual que en la anterior, indagas  en los secretos de tu familia lo cual significa siempre romper ciertas barreras tácitas ¿Cómo dejar atrás los pudores iniciales de revelar las historias ocultas de los ancestros? ¿Tiene que ver con la sensación de sentirse “elegido para contar una historia”, hurgando en aquello que ha permanecido oculto?

Cuando se escribe con morbo,la motivación es más chismográfica y vengativa y quizá cuesta más afrontar las consecuencias, no como cuando se hace desde  una urgencia interior más biológica que literaria donde las posibles malas lecturas que hagan ciertos familiares, no fastidian tanto.

Yo sé que con la novela de mi padre hay parientes que no se sienten cómodos porque quizá están desilusionados, pues esperaban otro tipo de libro y es por eso que siempre digo que lo peor que le puede pasar a una familia es tener un escritor entre sus filas, y que lo peor que le puede pasar a un escritor es escribir libros para que su parentela esté contenta.

Uno escribe más bien para conversar o dialogar con esos lectores que están más allá del cerco familiar.Cuando uno entiende eso, ya se asume la escritura con todo lo que venga. Uno tiene que ser bien consciente que publicar es un ejercicio que siempre trae consecuencias : críticas, ignorancia, pasar desapercibido, ser muy leído o no, gente que le gusta cómo escribes, gente que no le gusta cómo escribes, etc. Tienes que aprender a lidiar con toda esa ola de reacciones. Cuando uno envejece, va aceptando más esas cosas.

 El origen del apellido “Cisneros” nace como un episodio de amor enmarcado en lo ilegal, enfrentando las  reglas establecidas de la institución católica y la cucufatería social. ¿Cuánto daño hizo el conservadurismo extremo e hipócrita de esa época a la gente que quería ser libre de elegir a quien amar? ¿Cómo se subvierte eso en nuestros días ?

Empiezo por lo segundo porque ambas preguntas están atadas. Creo que la única  forma de subvertir esa larga y pesada tradición conservadora de ,por ejemplo, no hablar de los que nos molesta o  puede afectar la tranquilidad emocional de una familia, se subvierte problematizando esos temas: conversándolos, poniéndolos sobre el tapete y no contarlo como simples anécdotas pintorescas del pasado, sino tratando de dimensionar el drama que debe haber implicado para quienes no fueron reconocidos como hijos en su momento.
Actualmente miles de peruanos también viven con un apellido que no les corresponde, no son reconocidos por su familia o son rechazados o marginados. Todo eso sigue ocurriendo. 
En la novela es un episodio del siglo XIX, pero hoy en día también hay sacerdotes que seguramente tienen vidas paralelas. Somos una sociedad en que este tipo de conservadurismos y de prácticas son reiterativas por un lado y tóxicas por otro. Sin ser muy psicológico, yo siempre he pensado que los traumas que una familia arrastra y no son debidamente conversados terminan siempre afectando la vida que viene.

Escribir es como conjurar cierto maleficio; tratar de romper una cadena de patrones. Y es por eso que cuento esto. No lo cuento por afectar, molestar a ciertas personas como te decía al principio, sino porque me interesa que hoy la gente ponga más en tela de juicio sus relatos familiares, problematice el asunto de la identidad y hable de las cosas que hace 50 años no se hablaba.



Hoy, por ejemplo, hay una consciencia sobre nuestras raíces::el tema de la "choledad"que ya lo había empezado a tratar Jorge Bruce desde el psicoanálisis, y que desde la crónica periodística lo retoma Marco Avilés. Hace 50 años nadie se planteaba esas cosas. Nadie hablaba de las minorías sexuales, del rol de la mujer en la sociedad y creo que la identidad es un tema que también se inscribe dentro de esos temas que hoy se han vuelto urgentes; hemos resuelto problemas que en su momento fueron más urgentes y ahora esos son los temas que nos convocan también. A mí, el tema de la identidad me apasiona, me interesa y creo que esta novela si trata de algo, más allá del destino, de la herencia y de los secretos que son contados,es la identidad.

Con respecto a ese tema, en tu poemario escribiste una vez: “Tengo una pedrada tuya alojada en algún lugar de mi pasado” (Álbum del Universo Bakterial, 2007) y en tu último libro los personajes intentan comenzar de nuevo, muchas más veces de lo que quisieran. Comienzan en Huánuco con Nicolasa y el cura Cartagena,  para luego pasar a Lima, Londres o París como el ilustre Luis Benjamin Cisneros, buscando  siempre dejar atrás el pasado de forma infructuosa. ¿Cómo ves esta configuración familiar en tu vida literaria?

Ese verso escuchado ahora tiene algo de profético porque parece anunciar una preocupación literaria respecto del pasado y del dolor. Por un lado sí siento que varias de las cosas que escribo, sobre todo en los dos últimos libros “La distancia que nos separa” y “Dejarás la tierra”, hay permanentes preguntas sobre cómo el pasado interviene en el presente y sobre cómo uno se construye no solamente en función de lo que es, sino en la historia y la prehistoria que lo acompaña.

Uno no solamente hereda las facciones de los padres y abuelos. También heredas algunas otras cosas y por eso para mí la literatura es exploración y sospecho que en las novelas que pueda escribir seguramente aparecerán nuevos intereses, pero en el fondo a veces los autores escriben sobre un solo tema que van optando diferentes formas. A mí la preocupación por el pasado siempre ha estado ahí latiendo en mis poemas, en mis primeros libros y supongo que estoy un poco condenado a seguir averiguando por el pasado ya no solo de mi familia, sino del país. De hecho no sé si se vaya a convertir en una novela, pero tengo una fijación con el año 2000. Con lo que pasó ese año, con lo que viví yo trabajando en el congreso de la República, al servicio de una congresista del fujimorismo, mientras marchaba en contra de ello.Me  va a tocar empezar a revisar ese pasado más o menos reciente que nos dejó unas lecciones que todavía no hemos aprendido. Hoy volvemos a hablar de corrupción, de audioy  vídeos.

Y ahora que  lo pienso no solamente es una especie de estigma personal, sino que creo que el Perú tiene una herida enorme con su pasado. Ya la conquista nos hacía pensar que veníamos de una sociedad previamente fracturada. Está esa lucha fratricida de los dos hermanos, Huáscar y Atahualpa. De ahí viene el Perú. Nuestra cultura, nuestra sensibilidad, tiene que ver con una pugna entre hermanos. ¿Cómo no escribir una novela familiar en un país  que nace con una división familiar? Con la independencia pasa algo parecido. No toda la gente quería independizarse. Había peruanos que estaban convencidos del proyecto independentista y otros que no. El Perú en sí mismo es un país  donde el que el pasado no debe ser únicamente fuente de inspiración para homenajes. Ahora que hablamos del Bicentenario, no solamente hay que recuperar los momentos que definieron al Perú como República, que fueron gloriosos y triunfales, sino también hablar sobre estas heridas que arrastramos y que vemos que están todo el tiempo actualizándose en nuestros debates y en el tipo de confrontaciones y tensiones que vamos teniendo todo el tiempo.

Algo que noté en "Dejarás la tierra", es la recuperación del  humor  y la ironía de tus primeros libros al momento de abordar ciertos personajes históricos como Ramón Castilla o Simón Bolívar, quien era más déspota de los que nos venden...

Y es real. Las cartas de Bolívar tenían un tono sumamente despótico con respecto a los peruanos. Habla de los peruanos de una manera que nos convendría leer porque Bolívar está como el santificado. Es un personaje importante de la historia republicana, pero en sus en sus cartas hay referencias bastante denigratorias con los peruanos.Me interesa contar eso.

¿Y qué opinas sobre el humor como una forma de indagar en esos episodios que marcaron nuestra historia? 

Hay dos cosas. Por un lado, para mí es importante tomar muy en serio el hecho de la identidad. Esa primera generación de hombres de mi familia que eran hijos negados. Cuando yo lo he contado siempre la gente reacciona como si fuera un chiste. A veces en nuestra familia oímos “sí pues, teníamos este abuelo que tenía dos matrimonios”.Se cuenta casi como una cosa pintoresca de la que uno se tiene que reír.

Por un lado puede sonar a chiste, pero no lo es. Sin embargo,  yo siempre he pensado que las novelas esconden en su anécdota central, un tono que debe imperar en el relato del conjunto. Cada vez que yo contaba por ahí a alguien que mi tatarabuelo era un cura, la gente se reía. Entonces eso me hizo pensar que el tono de la novela debería ser siendo serio, melodramático y tratando que sea una novela emotiva y que haya momentos algo paródicos porque también eso ayuda a desmitificar a los hombres públicos.

Para mí es importante desmitificar la historia que nos han contado tanto la privada como la nacional y si para eso el humor es un recurso. entonces bienvenido el humor. Ahora que vivo en España., noto que  la gente se ríe mucho de sí misma. No se ríe tanto del otro. El humor peruano está construido sobre la humillación del que está al costado. Nuestras chapas las ponemos en función del defecto del otro. Ahí no deja de haber algo bien llamativo que es cómo necesitamos todo el tiempo burlarnos ,como compadeciéndonos de nosotros mismos. Nuestro humor es dramático en ese sentido porque siempre se está fijando en el traspié, en la falla, en el error, en el defecto y quizá porque ahí estamos más hermanados; en los problemas,cuando nos va mal. Pero cuando todo nos va bien nos volvemos frívolos, idiotas, agresivos. Cuando todo nos va mal, pienso en los 80´s o 70´s, nos volvemos más hermanados. Es bien interesante eso.

En cuanto a la poesía, aparece como ya mencioné, Luis Benjamín Cisneros, nombrado el poeta mayor del Perú a fines del siglo XIX. 

Sí, el primer poeta coronado. En ese momento me pareció increíble porque uno de chico escucha esas cosas y no las dimensiona, pues ni siquiera llegó a ser una tradición el colocar los laureles a un poeta. Se había hecho en España con Zorrilla, y aquí, en ese momento, existió la iniciativa de hacerlo con mi bisabuelo porque tuvo una obra importante dentro de la poesía romántica importante y fue el primer poeta coronado con laureles.

Y tu bisabuelo me lleva a preguntarte qué  lugar ocupa la poesía en ti hoy en día. ¿Qué similitudes y diferencias encuentras en el sentir de Luis Benjamín ,a través de lo que has leído y escrito sobre él?

He dejado de escribir pero no de leer poesía. Quiero creer que en las novelas que escribo hay por ahí destellos de esa voz lírica que en su momento me llevó a escribir muchos poemas y publicar tres poemarios. Pero no es que hoy tenga un proyecto editorial dedicado a la poesía. La leo, pero ya no la escribo. ¿Por qué? Nunca sé muy bien qué responder.

Con respecto a las similitudes y diferencias. Luis Benjamín era un personaje de esa primera generación de hombres de la república, jóvenes que se forjaron pocos años después de la independencia. Él nace en 1837. Es una generación de hombres muy patriótica que siente que en sus poemas y en sus textos, tienen que ensalzar a la patria. Sus preocupaciones no son las mías ni  las de mi generación. Luego escribe la que se ha considerado por algunos académicos como la primera novela que aparece en el Perú : “Julia”. Ahí sí cuenta historias sentimentales que yo no puedo evitar asociar con su propio dilema sentimental. Él nunca habla de su padre en sus poemas ni en sus novelas. Yo ya hablo de mi padre hasta el exceso probablemente (risas).

En general, hay una sensibilidad parecida. Somos hombres sensibles, hombres que escribimos. Quizá en su caso, como en todos los hombres de su tiempo, encontraba en la literatura una  manera de sublimar ciertas heridas privadas, para no referirse a ellas de manera muy literal y muy directa. Yo creo que me he ido al otro lado cuando pienso  por qué de un tiempo a esta parte escribo con un nivel de impudicia que otros me reprochan. Desde el blog ("Busco novia) donde hablaba de mi soltería, hasta mis columnas donde hablo de mi hija o en estas novelas donde hablo de mi familia. A veces pienso que es una suerte de contrapeso a la tradición de silencio que hay en mi familia. De hombres herméticos y callados y que cuando escribían no lo hacían de sus heridas reales, sino inventaban ficciones para tener que hablar de los dolores que más los sofocaban.

Y hablando de inventar ficciones, en una parte narras  que  veías de manera extraña el " orgullo Cisneros”, casi como una manera de posicionarse  forzadamente sobre los demás

Justo le comentaba a alguien que en el Perú hay una especie de obsesión o fijación con la nobleza o hidalguía. Esto es una especie de herencia traumática de la conquista. Tendemos a hablar de nuestro apellido y de nuestras familisa en función de la presencia de un miembro importante o personaje que participó en nuestra historia.

Nunca hablamos de los personajes marginados, de los enfermos, de los tullidos, de los que fueron encarcelados o de los que fueron delincuentes. Por eso quizá novela cuestiona esa tradición. La idea es romper con ese silencio, no solamente en el caso de mi árbol genealógico, sino que los propios lectores pongan en tela de juicio los relatos de sus familias y rompan ciertos silencios que quizá no lo saben todavía y que han ido determinado el carácter de sus familias.

(Esta entrevista aparece en el portal web "Punto y Coma"

domingo, 30 de julio de 2017

[Entrevista] Luis Noriega: "Hay que examinar más el humor de Borges"

El año pasado Colombia fue el invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Lima, y entre los libros que trajeron por dicho motivo, estaba "Razones para desconfiar de sus vecinos" (Literatura Random House, 2016). Debo reconocer que solo me guié de su portada y la breve sinopsis para llevarlo en lo que fue casi, una apuesta a ciegas. Tiempo después me enteré que ganó el Premio Internacional de Cuento Gabriel García Marquéz, por lo cual me acordé que el libro estaba en algún rincón de mi casa y me puse a leerlo, concluyendo que  premio estaba bien merecido, tal como detallé en mi reseña de la semana pasada. Aprovechando su presencia en nuestra capital con motivo de la FIL Lima 2017, pude conversar sobre ese y otros temas:

“La ociosidad es la madre de todos los males”, dice un popular refrán que se podría aplicar a tus personajes, que parecen estar aburridos al no poder concretar ninguna de sus metas-. ¿Es posible que dicho tedio sea un posible desencadenante del delito como pasa en algunos de tus relatos?

Bueno,sí. Eso lo dicen algunos y de hecho hay un cuento en el que lo trato explícitamente, que es El problema de Randy . El personaje trata de diferenciar entre la violencia gratuita de los europeos donde la gente mata por estar aburrido(obviamente  una exageración del personaje)  y la forma como se mata en Latinoamérica, donde sí hay una razón para hacerlo . Y  él está en ese vaivén de ceder a la seducción del crimen.
Aunque debo decir también, que el tedio es también la madre de muchas virtudes. Gran parte de la ociosidad nos permite ser creativos y dar espacio a la imaginación. El exceso de tiempo libre es lo que hace que el cerebro se invente cosas muchas veces.

Algunos  de tus personajes se encuentran además frustrados y  casi condenados a fracasar de forma constante, sobre todo porque no cumplen con ciertas expectativas externas, como los profesores angustiados al no poder ser los famosos escritores que anhelan. 

La insatisfacción es una constante en muchos personajes tanto de los cuentos como de las novelas. Es un motor importante para la narración. Es decir,  un personaje que está contento consigo mismo no es un personaje interesante. Hay que buscarles una historia a esos personajes insatisfechos, ya sea porque esa insatisfacción los lleva a intentar cambiar y ,a veces, a fracasar en ese intento de modificar su situación.U ocurre que  esa insatisfacción los hace susceptibles  a que el cambio venga de afuera y los afecte.Es un tipo de personaje que me gusta y con el que he trabajado de diferentes maneras en todos mis cuentos.

En La doce leyes del éxito,uno de mis cuentos favoritos del volumen, satirizas los mantras de la autoayuda y sus pregones que venden "una forma de ser o vivir" , pero también porque haces un ejercicio medio borgeano en el que se legitima de lo falso, en lo que podría ser un delito en circunstancias reales.¿Hay forma que se pueda extrapolar ello a otros aspectos sociales?

Gran parte de lo que tenemos en el mundo de la cultura y de las redes sociales es en parte una impostura. Es decir, creamos personajes a los cuales queremos parecernos queriendo dar la mejor versión de nosotros mismos, Y dependiendo de la suerte de cada quien, se puede ser más fiel o menos fiel a ese personaje que uno se inventa. En el caso específico de este cuento es obvio que el personaje es eso: un tipo que está perdido y desempleado, y termina descubriendo que esa farsa es una forma de ganarse la vida.

En Salinger y Parte de la religión hay una mirada cómica y critica a la obsesión de algunos escritores por los premios literarios como una forma de salvación y reconocimiento, lo que me lleva a preguntarte: ¿Cómo asumiste el premio de cuento García Márquez que ganaste el año pasado?

Ese premio me cayó como una sorpresa. No lo esperaba. Estaba convencido que no iba a gana porque estaban escritos estos cuentos sobre el problema de la autenticidad del escritor. Salinger  es otra forma de mirar el problema de los escritores que decidimos escribir no por la fama, no por el dinero que se pueda ganar, sino porque es algo importante y vital. Escribimos así no podamos publicar. En dicho cuento en específico ,  el protagonista es alguien que  no tiene estas teorías, y cuando se gana un premio lo primero que quiere es que todo el mundo lo sepa, porque si nadie lo sabe entonces va a seguir siendo un tipo anónimo y frustrado,  y entonces realiza un esfuerzo desesperado para que  sus compañeros de trabajo y  alumnos, se den cuento que él es famoso, él es alguien. Hice una burla específica a esas ambiciones cuando llega la fama.

Para mi fortuna (o desgracia), el premio salió en los periódicos y todo el mundo supo que me había ganado el premio. Y  creo que no me ha cambiado la percepción que tengo de la literatura y el oficio. Sigo siendo muy enredado, muy artesanal en lo que hago, y me pasa como en esta entrevista,  que cuando tengo que hablar de  estas cosas, me siento un poco farsante, y tengo que hacer un esfuerzo por ponerme en un papel en el que no me siento cómodo ya que esto me cayó de repente como te dije. (risas).

¿El primer cuento, que presta su título al libro,  puede ser una alegoría de como nuestras relaciones se están rompiendo y desgastando en esta época de  hiperconectividad en el que sin embargo no sabemos qué es lo que pasa con la persona que está a nuestro lado?

Este cuento fue uno de los primeros que yo escribí estando en España. Para mí el gran problema de la desconfianza era sobre cómo vivíamos en las grandes ciudades de Colombia, en Bogota específicamente, o Caramanga donde yo crecí. Y es que el extraño que se aparece en la calle, es un enemigo en potencia, alguien de quien siempre parece estarse desconfiando.Del extraño hay que desconfiar por principio. Y cuando fui a vivir a Europa descubrí que esa no era la regla. Allá en el extraño se confía hasta que haya razones para desconfiar. Entonces ese cuento fue uno de los primeros ejercicios por hacer un humor mucho más ligero. De no hacer ese sarcasmo doloroso de los personajes de mis cuentos de “Mata y Paga” , narrando una desconfianza que llevaba a lo absurdo. Todos desconfían de todos por razones diferentes, y cuando no hay razones para desconfiar, se las inventan.  Hay una estructura muy juguetona donde los vecinos desconfían del que está debajo de ellos y confían en el que está por encima, sin ninguna razón lógica sin esforzarse por conocerse los unos a los otros.Es una parodia de todo esto.  Pienso que en la vida cotidiana de nuestras sociedades esto es un problema, un drama.

Dicen que es más difícil hacer reír que hacer llorar y tus relatos tienen grandes dosis de un humor lúcido y que llevan una crítica entre líneas. ¿Qué autores fueron referenciales para dicha vertiente humorística?

Me gusta el tipo de humor de Borges. Es un autor al que no se le acaba de reconocer cuánta ironía y cuánto humor hay en sus relatos. Hay que examinarlo más, porque es un autor muy sutil. Ya quisiera ser yo así (risas). Otros autor latinoamericano que he tomado como referencia es Bryce Echenique y específicamente el de “La vida exagerada de Martín Romaña” ,una de mis novelas preferidas.

Entre mis autores preferidos de toda la vida destaca Kurt Vonnegut. Es un autor que manejaba un humor muy especial,porque lo combinaba con la ciencia ficción, siendo esta última muy específica e idiosincrática. En cuanto a lo que  he leído más recientemente, está David Sedaris Es una autor norteamericano que podría ser el modelo de algunas crónicas que he escrito y que no circulan en libros, sino solo entre amigos por ahora (risas).

Transcripción: Alejandro Alva

(Este texto fue publicado en el portal web "Punto y Coma")

lunes, 24 de julio de 2017

[Entrevista] Jennifer Thorndike: “Ninguna situación de violencia debe ocultarse o callarse.”


La primera vez que leí a Jennifer Thorndike fue el 13 de agosto del 2013 según tengo registrado en Goodreads, mucho antes de conocerla. Recuerdo que saqué la primera edición de "[Ella]" de la biblioteca del Centro Cultural de España, saliendo de la universidad, animado por algunos comentarios que vi en la web. Cogí el libro antes de cenar y no pude soltarlo toda la noche.Ni comí porque lo leí de un tirón. Era un libro distinto dentro de la narrativa peruana contemporánea , y lo digo en el mejor de los sentidos, pues era una propuesta donde se exponía una historia claustrofóbica, con temas crudos y una protagonista ahogada por las circunstancias que le tocaron vivir. Atrapada y sin posibilidad de rehacer su vida. No es fácil desacralizar una relación maternal y menos, redoblar la apuesta como lo hizo en su siguiente novela "Esa muerte existe" (Literatura Random House, 2016). Aprovechando la necesaria reedición de esa primera novela que leí, gracias al sello DEBOLS!LLO, conversamos sobre distintos temas en la siguiente entrevista:

En tu obra encuentro un elemento que se manifiesta de manera constante: la competencia desmedida, que lleva a los personajes a actuar de forma extrema y cruel. Todos sufren una sociedad que los excluye y margina volviéndolos meros objetos prescindibles ¿Nos estamos volviendo conscientes del lado más oscuro y peligroso de este contexto?

Es muy común que la gente que no se adapta a ciertos moldes sea excluida, sobre todo, del marco social. La exposición de la intimidad en las redes ha incrementado esta competencia. Obviamente, esta ya existía desde que se inventó el neoliberalismo, pero que se ha vuelto más obsesiva porque estamos en un constante estado de vigilancia y también nos comportamos como observadores y opinadores de todo. En mis novelas estos personaje excluidos, de pronto también somos todos. ¿Por qué? Porque de alguna manera nosotros también sentimos abandono, odio, temor, tristeza, rabia, competencia, pero es nuestro lado B. Es el lado que no mostramos y que queremos negar que tenemos. 


Las dos principales relaciones tormentosas que aparecen en tus novelas se dan a nivel maternal ( en "[Ella]") y fraternal (en "Esa muerte existe" ). Si bien cada vez más se habla sobre la violencia machista, ¿qué tanto se aborda la ejercida por mujeres contra sus congéneres, tanto en la literatura como en el mundo académico?¿qué particularidades encuentras en este tipo de abuso?

A mí me parece vital hablar de las relaciones de abuso entre mujeres porque las mujeres las vivimos cada día. Y con esto no niego que es obvio que el machismo es más común y está más generalizado, pero no hay que negar que la competencia entre mujeres es feroz. O que existen madres manipuladoras que se parecen a la de mi novela o hermanas que se hacen daño porque han crecido en un ambiente tóxico que no les ha permitido crear otro tipo de vínculos. Las relaciones humanas no son perfectas. Si se habla del machismo, me parece perfecto. Pero todos deberíamos pensar que existen relaciones abusivas en donde la victimarias son mujeres. Ninguna situación de violencia debe ocultarse o callarse.

Y un tipo de violencia muy latente en tu novela es la psicológica, capaz incluso de alterar el estado fisiológico de las víctimas, como el de la hija en “Ella” , deteniendo su capacidad reproductiva y anulando su deseo sexual. ¿cómo se dio el proceso de investigación y documentación para mostrar esto de manera tan impactante?

La violencia está en todas partes. Vivimos en un constante estado de alteración, hay demasiados estímulos, un sin fin de opiniones, cientos de personas queriendo lo mismo que tú y peleando por ser mejor a cualquier precio. Y luego está la violencia que provocamos contra nosotros mismos y los demás. La violencia psicológica es dura porque puede alterar la forma cómo te comportas, cómo te sientes, si tienes ganas de levantarte de la cama o de quedarte ahí porque te sientes mal. El cuerpo reacciona, el cuerpo se resiente y se altera. Desde envejecer hasta engordar, o perder pelo o perder la menstruación como en la novela. El cuerpo es lo que somos y reacciona ante lo que sentimos.


“Si yo hubiera tenido las mismas oportunidades, hubiera llegado a ser alguien. Pero no las tuve.” (pág. 65) Esas líneas me parecen una crítica al optimismo sin sustento que se deriva del sistema económico, el cual termina siendo nocivo y dañino, por la gente que termina siendo aplastada y marginada. Una manera de desmontar la “ficción oficial” que nos quieren imponer como decía Piglia. 

A mí me interesa la economía, me interesa la lógica de la competencia voraz en la que nos hemos criado y cómo eso altera nuestras relaciones. Tenemos que ser mejores a cualquier precio. Cuando la hija habla de que no tuvo ninguna oportunidad, lo dice porque su familia la ve como una débil mental y una fracasada. Obviamente le molesta porque sabe que no lo es y es incapaz de demostrarlo. Eso es lo que nos ha enseñado el neoliberalismo: que tenemos que demostrar que somos alguien y ni siquiera demostrándolo es suficiente porque siempre se nos exige más y más. Es destructivo y mis personajes, más en "Esa muerte existe", se destruyen a otros y a sí mismos por esto.

Un cuento tuyo que me gustó mucho y se encuentra en "Antifaces", es Sobrevivientes, el cual me hizo recordar la ferocidad con la cual se ataca y calumnia en redes sociales. ¿Se está alterando nuestra forma de relacionarnos, o es que siempre fuimos así y las redes virtuales son la vía que encontramos para canalizarlo?

Creo que siempre fuimos así, pero ahora se tiene el medio para decir lo felices que estamos, lo bien que la pasamos y cuánto triunfamos aunque nuestro mundo esté en ruinas. De eso habla el cuento. Es casi una obligación autoimpuesta. Y muy tonta, por cierto.

El control que se ejerce sobre el cuerpo, mediante la tortura física o su mercantilización, como muestras de muy buena manera en En esa muerte existe, no es un tema que en lo cotidiano se discuta de la manera que debería, a pesar que está muy enquistada en nuestra sociedad a través de los cánones de belleza a los que uno es bombardeado a diario, por ejemplo, etiquetando como “deforme” a quien no se alinea. ¿Hay manera de resistir este sometimiento del que somos víctimas y victimarios? ¿Cuáles son los verdaderos “monstruos” de nuestro día a día?

Hay maneras de combatirlo, pero es difícil. Creo que primero habría que pensar, obviamente, que la belleza no debería ser una medida para las mujeres. Yo estoy en contra de esas campañas que dicen que “todas son hermosas” porque se sigue pensando que las mujeres tenemos la obligación de ser bellas. Lo que hay que intentar es estar contento con uno mismo, aprender a quererse. Por qué voy a maquillarme, por qué voy a odiar mi cuerpo, por qué me voy a sentir fea, por qué tengo que ser de una manera determinada para sentirme bien. No es fácil, lo repito, para mí nunca ha sido fácil. Una vez posteé una foto mía en Facebook en que salía medio desnuda, aunque no se veía nada. Pero para mí lo importante era el mensaje: he cumplido 30 y por fin comienzo a sentirme cómoda con mi cuerpo. Es en parte verdad, pero es una lucha diaria. El monstruo es la violencia de cualquier tipo, siempre seguirá siéndolo. La violencia genera miedo, silencio, dolor, culpa, muerte. Y parece imparable. 

Finalmente, y para cambiar un poco el tono ¿Qué nos puedes contar sobre tus aficiones, como lectora de distopías y gamer ? ¿Cómo influyen en tu narrativa y tu investigación académica?

Soy una friki total. Las distopías me gustan porque se muestra hasta dónde es capaz de llegar el ser humano con tal de sobrevivir en situaciones extremas. Eso está en mis novelas. Estar en una situación así puede llevar a maneras muy ingeniosas de continuar viviendo, pero también a las maneras más violentas y crueles. De los videojuegos yo rescato la atmósfera, la intensidad, el no tener descanso. Me gusta esa sensación de ahogo que te produce no saber qué te vas a encontrar al abrir una puerta o cuando te encuentras con alguien en quien no sabes si vas a poder confiar. Ese ritmo frenético y sin descanso es lo que quiero que tenga todo lo que escribo. Hay escenas que he tomado de videojuegos para mis novelas. En [Ella] hay una referencia al Silent Hill 4 - The Room. No he tenido la suerte de jugar tantos juegos de rol, pero lo que me fascinaba de ellos era la creatividad que había que usar para salir de situaciones inesperadas. Todo me influye, todo está ahí presente cuando escribo. Y si hay algo que me alegra es poder tomar elementos de lo pop, de lo friki y de mis lecturas académicas sobre teoría política y filosofía para escribir. El resultado es un proyecto en construcción que tiene mucho camino por recorrer. Pero me queda la satisfacción que traté y estoy tratando de hacer algo diferente.

 (Esta entrevista se publicó originalmente en el portal web "Punto y Coma")


jueves, 20 de julio de 2017

“Razones para desconfiar de sus vecinos” de Luis Noriega

Literatura Random House. 312 pp. S/.59

No es fácil generar risas en la literatura. Por lo general, cuando un narrador quiere mostrar cuotas de humor en sus novelas o cuentos, corre el peligro de terminar causando bostezos o generar una incómoda molestia. Muchos autores peruanos por ejemplo, creen que llenando  sus páginas de lisuras o jergas de hace tres o cuatro décadas, provocarán las sonrisas de sus lectores. A ellos les recomendaría, este volumen del autor colombiano Luis Noriega (Cali, 1972), ganador del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez 2016.

“Razones para desconfiar de sus vecinos” está compuesto por once cuentos, la mayoría extensos para el promedio latinoamericano, en los  que el común denominador es el cumplimiento de un  viejo dicho popular: la ociosidad es la madre de todos los vicios. Los protagonistas de este libro, están en su mayor parte, cansados de la vida que llevan. Ninguno ha logrado sus aspiraciones iniciales o simplemente no las han tenido. Algunos dan la sensación de haberse abandonado, esperando un golpe de suerte que cambie el rumbo de sus vidas (y que los que los rodean tomen lo noten cuando pase). Es lo que sucede en el notable Salinger¸ donde un profesor apodado como el enigmático escritor estadounidense, logra el ansiado premio literario que lo haría resaltar por fin entre sus colegas y su alumnado, y sin embargo, corren las horas y el mundo sigue igual de gris y monótono para él. Se ansía la revancha, más que la gloria en sí. En El problema de Randy, segundo relato del libro, el problema del protagonista es la inacción frente a la posibilidad de cometer o no un asesinato, luego de tomar consciencia que uno de los mayores miedos del hombre actual no es la muerte corporal, sino el aburrimiento. ¿Cómo lidiar con la apatía y el desgano? Cometiendo un crimen, resuelve el protagonista, o acercándose lo más posible a ese momento como en Parte de la religión. Eso o seguir lidiando con una suegra como la que aparece en Cómo perder la fe y ver los anhelos de uno desaparecer una y otra vez.

Las doce leyes del éxito es un cuento en el que además de las divertidas escenas con las que Noriega satiriza los “mantras” de los manuales de autoayuda mediante las peripecias que le suceden a Jaime, el protagonista,  durante un viaje a Colombia, hay una más que interesante exploración de la legitimación del plagio en la que el farsante alcanza un reconocimiento desde fuera del ámbito oficial. ¿Es o no es delito pasar como falso algo que no existe originalmente? ¿No es más franco y frontal ese mundo ilegal, que el oficializado e hipócrita que se muestra en Et in Arcadia ego, relato de burla implacable al mundillo de escritores latinoamericanos?

El cuento que presta su nombre al libro, no es el mejor de los que están incluidos, pero es una síntesis de la propuesta de Noriega: combinar un lúcido humor negro con un provocador acercamiento, nada solemne, a la violencia cotidiana que puede generar el aislamiento cada vez más patente, en nuestra aldea global supuestamente más “conectada” entre sí, añadiendole a ello la frustración de no cumplir con las expectativas que se espera de uno y terminar quedándose con la sensación de estar  atrapado en una inercia infinita. Vale la pena darse un tiempo para estas historias.

+ Sobre el autor:

Escritor. Ha publicado tres novelas: Iménez, ganadora del Premio UPC de Ciencia Ficción en 1999; Donde mueren los payasos (2013) y Mediocristán es un país tranquilo (2014). Su libro más reciente, la colección de cuentos Razones para desconfiar de sus vecinos, ganó en 2016 el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, uno de los galardones internacionales más importantes del género.












(Se publicó una versión de este texto en el portal web "Punto y Coma")


jueves, 29 de junio de 2017

“Una calma aparente” de Christian Solano

Animal de invierno. 2017.120pp. S/.35

Que de un volumen de ocho relatos, tres sean aceptables y dos muy buenos, es algo más que meritorio en la literatura peruana reciente en la que abundan los cuentos que optan por blindarse al tocar temas “políticamente correctos”. Christian Solano (Lima, 1976) opta por investigar los fracasos de las relaciones afectivas tomando como atmósfera la clase media baja de la Lima de las últimas décadas, saliendo bien librado en la apuesta.

Comencemos por los dos cuentos muy buenos a los que me refiero, que son justo los que abren el libro. “Familia” va sobre la degradación acelerada de una relación maternal conflictiva, en la que hija nos cuenta la devastación que el alcohol ha causado a su madre y el rencor que ha ido calando en su interior hacia ella, acentuada por la desaparición su padre, el único ser capaz de brindarle algunas ráfagas de felicidad. Dicha sensación de resentimiento termina por hacerla usar su cuerpo como un arma más y que la venganza sexual la lleve a prescindir de cualquier atisbo de duda al momento de ejecutar su plan. Y si bien el final puede parecer algo tremendista, la desacralización de la figura maternal está bien llevada por Solano en esta historia.

“Love will tear us apart”, el más logrado del libro, podría denominarse el cuento de la friendzone o el deseo no correspondido capaz de aturdirlo a uno por años. La no consumación del acto sexual es una frustración que el protagonista del relato no puede quitarse de encima y lo lleva a estar atascado. Es lo que lo destroza, tal como enuncia la canción más conocida de Joy Division, siendo su orgullo lo primero que siente perder por este anhelo casi obsesivo, en el que se vislumbra los contrastes entre la clase media y alta, y el arribismo que se canaliza a través de la atracción sexual latente.

En los siguientes tres cuentos hay elementos que deben destacarse. EnParque de las Leyendas”, por ejemplo, hay una intención de ironizar sobre la dependencia ridícula a las redes sociales y el narcisismo consecuente que se produce. Una sátira que pudo ser mejor llevada de no ser por las voces poco logradas de los personajes. Mejor resulta “Paradero inicial”, en el que un chofer de cúster se debate entre la hipócrita rectitud moral que le imparten en la iglesia a la que acude con su esposa y el desprendimiento de dichos pudores sociales al relacionarse sexualmente con una joven necesitada de dinero. “Los patinadores del espacio” por su parte va sobre la pedofilia, la transformación de las relaciones parentales y el muro invisible entre las últimas dos generaciones, destacando la crudeza y la alternancia de narraciones.Primera vez” explora la visita de la collera del protagonista a un prostíbulo de mala muerte y cómo se diferencian las relaciones sentimentales que tuvo, con la excitación sexual que le produce Eva, la prostituta.


Los dos últimos cuentos debieron ser descartados. En “Período de prueba” el narrador parece más preocupado en describir el centro comercial en el que se encuentra  y apela en algunos tramos a reflexiones que no aportan a lo que se está contando, mientras que “Una calma aparente” parece querer abordar temas como la migración y  el fracaso de un vínculo afectivo, pero no termina de cuajar ninguno. Pero dos cuentos así no desmerecen todo el conjunto. Ello me permite saludar la aparición de libros como este, con una oralidad destacable que va de la mano con el buen uso de la Lima informal como escenario.

+Sobre el autor:

(Lima, 1976): Estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Incluido en «Circo de Pulgas», Minificción Peruana (Micrópolis, 2012); «Ballenas en Hormigueros», Antología Latinoamericana de Minificción (Ojo de pez, 2014); Antología Trinacional de Minificción «Borrando Fronteras - Ergo Sum 2014» (Argentina-Chile-Perú). Finalista I Concurso de microrrelatos «Inspiraciones nocturnas» de la revista virtual Diversidad Literaria, España. Publicó «Almanaque», (Micrópolis, 2014. Lima), «Motivos de fuerza mayor» (Ediciones Sherezade, 2015. Santiago d.e Chile)

(Texto publicado en el portal web "Punto y Coma")