"These days there’s so much paper to fill, or digital paper to fill, that whoever writes the first few things gets cut and pasted. Whoever gets their opinion in first has all that power". Thom Yorke

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra

"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet

"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki


domingo, 10 de septiembre de 2017

[Entrevista] Alina Gadea: “Es tarea de un escritor tener visión, oído y corazón”


Una de las más gratas novedades literarias ha sido la aparición de la novela “Destierro” (Planeta, 2017) de la escritora peruana Alina Gadea , en la que aborda temas como la separación, el divorcio y la represión de mujer en muchos ámbitos sociales. Pude conversar con ella al respecto

La agresividad en tu novela es latente. Se va acumulando poco a poco, hasta explotar en situaciones de violencia tanto psicológica como física. Lo que me agradó fue que lo abordaras sin que los personajes sean tan exageradamente viles o acartonados, dándoles un trasfondo en el que no pueden escapar de sus heridas de  juventud por más que lo anhelen

A mí me interesaba mucho hacer un estudio psicológico de cada personaje. Me parece que retrotrayéndome un poco a la infancia del hombre y también al personaje de la abuela, se podía entender mejor por qué las actitudes de cada uno. Quise construir al personaje y no solamente decirlo: mostrarlo y no estereotiparlo y volverlo una cosa maniquea como “este es un villano y esta es una villana”. No es un personaje en bloque, sino un personaje humanizado. Se entiende por qué su forma de estar en la vida, su proceder. No es una cuestión de justificarlo, sino de entender de dónde sale todo eso de la niñez. Igual que el caso del hombre está el personaje de la abuela. Así también, la madre de la mujer y la madre del mismo hombre. Es como ir hacia atrás en un psicoanálisis. ¿Por qué es así él? Porque sus padres lo fueron también. Eso lo posiciona a uno en la vida en una forma en la cual uno no es culpable. También en el personaje de la mujer como narradora hay un tema de la represión. De la misma forma en el personaje del narrador quien ha sido  una persona muy reprimida.
 
Tocando el tema de represión, en tu novela representas el poder desde el lado económico y que está presente en el hogar a través de la figura del hombre-padre-esposo, en un tratamiento del machismo que en  la clase media alta que narras, se da de una manera más sutil y tal vez más peligrosa como en la escena del club, pues parece fluir de manera natural y sin que sea consciente.

En este caso y desde este registro que yo narro,  es efectivamente una clase acomodada en la que predomina el machismo, incluso desde las mujeres. Las mismas mujeres le ayudan a este personaje, idealizándolo. Ellas a su vez se cuidan las espaldas porque desean seguir perteneciendo y permaneciendo en ese status del cual no desean descender. Allá hay  un tema de doble moral, y es uno de los temas que me llaman más la atención de la sociedad de Lima. Me parece que hay como juegos encubiertos y en ese sentido también, va como una denuncia.

Y ese arribismo vinculado  al personaje buscando poder a través del dinero en una especie de venganza por la sociedad que la menospreciaba.

No creo que lo haya menospreciado. En todo caso estamos hablando de un personaje que ha sufrido cierta vejación en niñez  y que, posteriormente, ha sido formado en una escuela muy rígida y en una facción muy conservadora. Tiene una formación muy restringida y todo eso fue para construir ese personaje, y demostrar también una forma no muy valorativa a la mujer. Eso también es algo que late en mí. Es decir, esa situación a mí me pone de guardia y de alguna manera a través de esta ficción también quiero exorcizar eso porque siento que hay un cierto menoscabo hacia la mujer. Inclusive en este preciso tema de la separación, me parece que la mujer lleva en cualquier status o estrato la peor parte. 

¿Crees que se ha avanzado en la forma de conseguir el divorcio en la sociedad actual? Pienso que  en la generación de la protagonista que tendrá alrededor de cuarenta o cincuenta años,  es distinta la concepción de divorcio respecto al de las nuevas generaciones.¿La sociedad limeña avanza en ese sentido más allá de la ficción?

Yo pienso que sí, felizmente, porque en ese personaje más allá del tema personal como tú bien dices, también está en esa cuestión de salirse del molde o del tablero. Salirse de lo que la cultura o sociedad han concebido para una mujer determinada y ese rol que pueda llegar a ser sumamente pernicioso. Finalmente este texto explora ese miedo específico en la mujer y en realidad en el hombre también, porque él también tiene su parte. Está la exploración del miedo a romper el núcleo, a romper con lo establecido y enfrentarse con las soledades y los abismos que es volver a pensar con hijos a cuestas incluso y con una sociedad que de todas maneras van a estar siempre en contra. El problema está disminuyendo, pero es una lucha en la que aun estamos.

Un tema interesante en tu libro es la maternidad. La mirada al lado oscuro de los temas maternales en la que más allá de no darse una relación de cariño o de afecto, no termina existiendo alguno. ¿Crees que ya hay más libertad al hablar de estos temas y desacralizar la figura la madre? ¿Qué tantos pudores hay?

Creo que resultó un tabú. El tema de las madres me parece un tema muy importante y que yo toqué tangencialmente acá porque en realidad se trata de la separación de un núcleo familiar, pero interviene mucho por la construcción del personaje. No solamente la madre del hombre y la madre de la mujer, sino ella también que es también madre. Es un tema difícil y universal porque ha existido siempre ¡Por dios! Desde los clásicos griegos ha existido y hasta es y seguirá siendo un tema tabú porque la maternidad es lo más difícil que hay. En este texto no se trata de calificar de ni de juzgar, sino de entender por qué los seres humanos somos como somos y tiene que ver mucho con nuestras madres. También lo difícil que es ser una madre divorciada en el Perú y cargar con esa responsabilidad. Eso sería materia de otra historia.

Uno de los núcleos de la novela es la relación de pareja, pero lo que es percibo es que nunca llega a haber un enamoramiento del todo de la protagonista tanto antes de la separación como después de la misma. ¿Es casualidad o intentas mostrar un vacío en las relaciones que se están dando en la actualidad en general?

Él es un personaje muy reprimido que es lanzando al matrimonio como una obligación social y cultural. Prácticamente sin saber lo que hace y  luego consiguiendo la liberación, pasa a segundo plano ese tema de la relación de pareja. Lo que hay es como un sucedáneo realmente. Cuando se separa aparece un amor furtivo por ahí, pero es irrelevante. Eso me parece un tema fundamental en lo que es la reivindicación de la mujer que no puede ser que sea el todo esa cuestión del romanticismo como una tara que venimos arrastrando. Eso no basta para que el personaje pueda revivir y enfrentar la nueva vida y la liberación que implica esa pérdida de la unión que hubo.

En la estructura de la novela hay fragmentos, que concibo como si fueran escenas de una misma historia pero proyectadas como fotos de la misma. ¿Has tenido más influencia de la poesía que de la misma narrativa al momento de construir esto? ¿Cuál es tu relación con la poesía o la escena visual?

Me interesaban justamente que fueran como chispazos de imágenes visuales porque me parece que se conecta rápidamente con el lector. No me interesa simplemente decir, sino mostrar lo que el lector pueda estar sintiendo, oyendo lo sensorial, lo que se ve y lo que se siente en carne propia. Pienso que es tarea de un escritor tener visión, oído y corazón. No ser simplemente un texto acartonado. Yo quería que esto se sienta. Anteriormente utilicé esta estructura como fragmentos de imágenes en mi primera novela “Otra vida para Doris Kaplan”. Me gusta también ese lenguaje que notas lírico porque me pareció que, inventar un lenguaje mío que se conoce, con los demás , era el reto de esta pequeña novela más que contar una serie de acciones; la acción que transcurre en la conciencia de uno. Los procesos internos que se forjan en una persona y que son muy difíciles de explicar porque toman muchos años y contarlos en pocas páginas. Es decir, tener una densidad adecuada, pocas palabras para muchos significados y no al revés. No un texto de 300 páginas que nos diga poco, sino en 100 poder explicar alguna tajada de esa realidad que es el naufragio de una separación y el abismo al que se enfrenta uno al volver a ser libre.

Noto que hay en la narrativa latinoamericana una mayor mirada a temas más intimistas, más de familia.

Probablemente. Yo pienso que cada escritor es un mundo y que cada uno tiene una forma muy particular de percibir las cosas y plasmarlas. Hay muchas formas de contar una misma historia. Estas son historias comunes a todos nosotros. Todos venimos de una familia. Todos en algún momento nos enfrentamos a una separación. Muy pocos no lo harán, pero es algo que forma parte de la realidad y la literatura es el reflejo de la realidad. Más allá de eso, la literatura explica mejor la realidad que la vida misma. Yo tengo esa sensación de que la ficción es la mejor forma de explicar la realidad y  tal vez si hay muchos escritores que están sobre este tema intimista puede que sea una forma para ordenar este caos que nos está sucediendo a todos.

¿Qué escritores peruanas quisieras recomendar?


Me gusta mucho el escritor Augusto Higa, por su lenguaje y por esa forma que tiene de mostrar su mundo con sensaciones, y Jennifer Thorndike, una escritora muy auténtica. Me interesa cómo trabajan la interioridad, el lenguaje y lo psicológico más que textos solo conceptuales.  

(Esta entrevista se publicó en el portal web Punto y Coma)

miércoles, 30 de agosto de 2017

[Entrevista] Alejandro Neyra : “ Las bibliotecas son como ferias del libro permanentes”


¿Es posible narrar nuestra historia con humor,  desde la parodia? ¿Cuál es el límite? ¿Quiénes son los personajes anónimos detrás de las grandes historias? Esas son algunas de las preguntas que rondan las tres novelas de Alejandro Neyra, actual director de la Biblioteca Nacional del Perú, diplomático de carrera, bachiller en Derecho y en Literatura, ex lasallista y sobre todo, escritor. Ha publicado los libros “Peruanos llustres”, “Peruvians do it better” y de las novelas (que conforman una trilogía por el momento) “CIA Perú, 1985 Una novela de espías” (2012,Ganadora del IV Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro), “CIA Perú, 1985 El espía sentimental” (2015) y “CIA Perú ,1990 El espía innoble” (2017), publicadas por Editorial Estruendomudo. Fue sobre esta novela y su reciente labor al frente de una de las instituciones más emblemáticas a nivel cultural en nuestro país que pude conversar con él.

En tu trilogía, exploras el lado B de nuestra historia más reciente. ¿Cómo fue el proceso de narrar las versiones no oficiales que circulaban entre nosotros  en conversaciones, anécdotas o incluso chistes? ¿Cómo fue el proceso de volverlas hechos literarios? ¿Fue por eso que apostaste por las novelas de espías?

Hay un hecho que siempre me ha interesado, probablemente por mi lado diplomático, que es el hecho de que exista una “gran” Historia y una “pequeña” Historia. Esta última la escriben los personajes aparentemente menores pero que en muchos casos son los que definen un tiempo, una época- Esto no es que lo aprendas en la carrera, pero en algunos casos te lo evidencian como cuando llevé la maestría en EEUU y en un curso nos hicieron leer un libro, donde se estudiaban los personajes de segundo nivel que habían sido muy importantes en una determinada Administración. La de Reagan por ejemplo,no estaba marcada necesariamente por el Secretario de Estado, sino por el jefe de operaciones de la CIA, quien atendía todo lo respectivo a la Guerra Fría.

Como diplomático siempre me gusta decir que, en el gran teatro de la política,  de los gestos y de los símbolos, quienes velamos por eso de alguna manera somos los diplomáticos que estamos tras el telón de lo que va ocurriendo. Este personaje protagonista de mi novela que es “el diplomático” (y que tiene mucho de mí) va viendo todo aquello que acontece, desde atrás, y se va dando cuenta, con un significativo grado de interés propio de las novelas de espías, qué es lo que pasa de verdad en la Historia o qué cree él que puede estar pasando. Ello conjugado con personajes que sí han sido de primer nivel como Alan, Abimael Guzmán y Vladimiro Montesinos  y toda una época que marca a mi generación, se presta para hacer esto. El género de espías, más que escogerlo, me cayó  por la investigación que venía haciendo durante la creación de libros como “Peruanos de ficción” y me dio una suerte de libertad para escribir, porque, para comenzar, no soy solemne. No podría escribir algo que no tenga como contenido el humor o la ironía, como me lo permiten las novelas de espías.

La parodia y la ironía son características esenciales de tu obra, pero hay un riesgo que asumes al abordar la época convulsa del terrorismo. ¿Cómo sabes cuándo tomarte en serio al tocar un tema sensible? ¿o crees que en la ficción no hay límites?

En teoría debería tener total libertad para escribir porque como mencionas, es ficción. Te cuento algo. Cuando publiqué la primera novela, una amiga me comentó que su hermano era  parte del grupo que atrapó a Abimael Guzmán y me mandó un correo sin haber leído la novela, sobre cómo era posible que lo pusiera en la portada. Y si bien no fue una decisión mía, sino una apuesta editorial, evidenció que si quieres enfrentar la realidad, la tienes que mirar de frente.

Yo sí creo que el humor te da una cierta distancia para entender mejor lo que está pasando en la realidad.  Recalco que no es una burla, más allá que la naturaleza del peruano tienda a tomar todo a la broma muchas veces. En este caso no es una apuesta por molestar gracias al chiste fácil, sino  el de crear  una atmósfera de humor que te permita distanciarte y hacer que tú mismo te cuestiones y digas “me estoy riendo de una cosa seria” y creo que es algo que debería venir con una  reflexión siempre. Después de una risa o una sonrisa, pensar que es algo que ocurrió en la realidad. Que alguien tan joven como tú que no vivió dicha época se motive luego de la novela a buscar más información sobre dicha época.  Por eso pongo en la sección de “Agradecimientos”, autores y libros que para mí fueron clave para entender la historia reciente del Perú.

Hay un elemento clave en tus personajes históricos: el ego. Motor para cumplir sus ambiciones y llegar al poder. Abimael, Alan y Vladimiro, protagonistas de tus novelas que  llegaron a estar en la cima del poder en cierto momento de la historia, o cerca de estarlo al menos, son claro ejemplo de ello. Y a pesar de los nocivos que fueron, siempre terminamos escogiendo gente con características similares como gobernantes y líderes. ¿Qué factores has visto al momento de ficcionalizarlos, que permiten que tengan esta feligresía alrededor?

Cada uno viene de mundos distintos, siendo el único netamente político Alan. En la última novela en la que se habla de Montesinos, podemos darnos cuenta que él siempre estuvo en busca del poder. Allí está también la bibliografía, como el libro de Luis Jochamowitz sobre Montesinos, por ejemplo. Buscaba desde joven el poder. Era alguien que buscaba cuotas de poder en todo momento, incluso desde que entra como cadete y va ascendiendo. Cuando sale del ejército por traición a la patria termina dándose cuenta que la forma más sencilla para cumplir sus ambiciones era a través del dinero de la corrupción y las malas artes en el Poder Judicial. Empieza una degradación moral del personaje, que lo lleva a hacer lo que sea con tal de estar cerca del poder. Se le abre una oportunidad que aprovecha al máximo, lamentablemente para la historia con mayúscula del Perú.

Esa búsqueda del poder que está detrás de todo, tiene diversas facetas. A Alan García desde joven lo convencieron que tenía que llegar al poder y llegó. Era una ruta casi natural para él porque formaba parte de un partido importante. Guzmán en cambio, busca llegar al poder a través de la violencia y es quizás el caso más interesante porque es alguien que comienza siendo un académico oscuro, gris, y que terminó estando a un tris del poder total. Si revisas la lista de los hombres más poderosos del Perú en los años 80, estaba Abimael Guzmán. Es algo muy curioso. Es interesante la pregunta porque no lo había visto tanto así, como que sean estos personajes de portada los que están detrás del poder constantemente, pero sí es cierto. Siempre hay gente que está detrás del poder y gran parte de esta que lo hace con malas artes.

Los casos de corrupción más recientes en el Perú, caracterizados por una desvirtuada “ética empresarial”, tienen que ver con eso. En las dos últimas décadas del siglo pasado,  el poder político era visto como la cuota máxima del poder,  pasando a ser reemplazado por el empresarial y económico en los últimos años. Todos los casos de corrupción que estamos viendo tienen que ver con una nueva filosofía del poder. Quizás en los próximos años, las novelas de “espías” ya no busquen el poder político per se, sino los vínculos entre empresas con poderes en el Estado, o las empresas mismas. Hay novelas que ya ven la parte oscura de la corrupción en las empresas y son interesantes.

Podría  haber una novela de Marko Linge sobre el caso “Lava Jato”…
Yo no creo que Malko Linge llegue al caso “Lava Jato” (risas). Yo lo veo  a Malko vivo ahora y lo pensaría como un asesor de alto nivel, pero que ya no va a asesorar al gobierno o a la CIA, sino probablemente a empresas. Como un asesor de CEOs de grandes empresas, detrás de las pistas de los escándalos de corrupción actual. Igual habría que ver qué conexiones empieza a tener. Aún no me he imaginado por completo esa versión mucho más oscura (risas)  

Ahora que mencionas a Vladimiro, me llama mucho la atención las consecuencias luego de su etapa en el poder porque creo que  configuró la sociedad peruana en ciertos aspectos al desmontar la institucionalidad de los partidos políticos , alentar el protagonismo de los diarios chicha o hacer gala de una maquinaria corrupta que llega hasta nuestros días donde todo el mundo es visto como sobornable, alejando el interés por la política de muchos ciudadanos de a pie. ¿Sigue tan poderosa su influencia?

Creo que no, porque por ejemplo, yo estoy trabajando en una organización pública en la cual confío y estoy orgulloso de representar. Y píenso que la gente que trabaja aquí no lo hace con esa ética errónea de “no importan los medios con tal de llegar al poder. Eso por un lado. Lo que sí es cierto es que hay muchas prácticas que lamentablemente en los noventa se hicieron habituales  y terminaron englobándose en la famosa frase “roba, pero hace obra”. O los “fake news” que no tienen sustento, pero se presentan como verdaderas y se han puesto de moda. Esto tiene que ver con una lógica perversa de que vale todo con tal de salir adelante y eso es algo que en muchos casos ha permeado la sociedad peruana. No para hacerla más corrupta necesariamente, pero sí para hacerla menos sensible a la corrupción generalizada.

Igual no es irreparable. Creo que de la mayoría de gente que yo veo, hay mucha que busca mejorar en su función pública y que a veces se siente impotente. Es una cuestión de educación y de cultura en general. Todavía confío en que se mejore esta situación, porque sino, no estaría aquí sentado y trabajando para el Estado.

El diplomático es visto como alguien que calla más de lo que dice, similar a los espías de tus novelas que siempre están viendo todo lo que pasa a su alrededor. En cambio es el  escritor es el que muestra todo esto en ficción, pero no como lo haría un diplomático o un espía. ¿Cómo configuras tú, Alejandro Neyra , funcionario público estas facetas de ser escritor, diplomático y ,quién sabe, espía?

Bueno espía no he sido y si es así no puedo revelarlo (risas). Es la cuota de curiosidad permanente que tengo y que creo que viene de este lado del interés de escribir y de ficcionalizar las cosas. Tener las cosas en el nivel que le corresponde. Como te decía antes, el humor te permite tomar cierta distancia. Sí soy de los que desde joven en la carrera diplomática,estás metido en un mundo en el cual puedes creer todo lo que ves o puedes tomar cierta distancia para entender qué es lo que de verdad es importante o lo que de verdad está pasando. Desde que entras te toca ver a presidentes, ver a cancilleres, trabajar en un estamento jerárquico en el cual tú eres el que está en el último nivel tratando de que todo salga bien. Que no falte el vaso de agua o que los nombres de las personas estén correctamente escritos. En esos pequeños detalles que finalmente hacen que la gran representación del poder se vea creíble.

Entonces el tema de los símbolos es importante. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Estar en segunda fila viendo lo que sucede todo, pero con cierta distancia, es algoque también me ha ayudado. Y es algo que también siento como autoridad en este caso. Esto no significa que el cargo nos haga a una persona más inteligente o preparada. No. Yo creo que hay que asumir los cargos con responsabilidad como siempre he tratado de hacer. Con mucho trabajo, esfuerzo, dedicación, pero pensando en qué es lo que quieres como persona y para la institución igualmente. En ese sentido sí soy bastante serio, nada que ver con lo escribo. ero sin creerte que por estar en esto eres mejor que alguien ni nada. El diplomático de la novela ha tenido una evolución, desde un chiquillo bastante ingenuo que no tiene idea de lo que realmente pasa y se deslumbra con lo que ve. Poco a poco va entendiendo que hay un lado oscuro del poder y que no le gusta, y que está representado además por quien es su amigo. Aquí pone las cosas en su debido nivel. Se da cuenta que Malko no es el mejor ni tampoco el peor. Trata de entender realmente lo que está pasando. Tiene un rol más protagónico. Como uno mismo, va dándose cuenta de las cosas realmente importantes. Eso es dentro del argumento de la novela.

¿Cuáles son los principales desafíos que se vienen como director? ¿Cómo invitarías a la gente a asistir a las bibliotecas que están en su barrio? ¿Qué podemos hacer nosotros los lectores para apoyar a la Biblioteca Nacional?

El gran desafío es que, como Estado debemos ver que la Biblioteca Pública sea un espacio real que invite a la comunidad, y que sea participativo y atractivo para el ciudadano común. Es un trabajo importante. Somos la institución cultural más antigua de la república y debemos cumplir con la responsabilidad de preservar el patrimonio bibliográfico. Creo que el gran reto es establecer, por ley, una red nacional de bibliotecas. No todo depende de la Biblioteca Nacional, sino de los gobiernos regionales, municipios, instituciones educativas públicas. Se debe hacer que todas estas bibliotecas estén coordinadas. Es un desafío para varios años, que espero poder enfrentarlo. Y claro, tiene que ver mucho con lo que quiere el ciudadano. La FIL Lima reciente es una demostración importante de que la gente tiene una necesidad de cultura. Quiere leer. Paga por adquirir libros a menor precio y por escuchar exposiciones muy interesantes. Todas las que yo he asistí estuvieron abarrotadas. Han quedado chicos los espacios de la feria. Un domingo que fui no podía casi caminar. Eso te dice mucho del interés que la gente tiene por acercarse al libro y la lectura y la cultura en general.

Durante todo el año las bibliotecas públicas son espacios que ofrecen lo mismo o deberían ofrecer lo mismo en todo caso, y la comunidad y el ciudadano debería estar atento a que su biblioteca en su barrio exista. Es un trabajo conjunto con la comunidad, sensibilizar a las autoridades sobre la importancia que tienen las bibliotecas como espacios públicos. La comunidad debería darse cuenta que las bibliotecas son como ferias del libro permanentes. Todo el año,  si alguien quiere un libro, debería poder ir a la biblioteca municipal, distrital, nacional, a leer y entretenerse. El gran reto no es solo hacer la biblioteca atractiva, sino dar espacios suficientes para que todos vayan. Yo los invito a la Biblioteca Pública de Lima en el Centro Histórico. Pueden ir con la familia o con los amigos. Hay una sala infantil, salas especializadas, hay un patio  hermoso. Queremos mejorar la infraestructura de la biblioteca y para ello es necesario contar con más tecnología, necesaria para una biblioteca moderna. Lo importante es que el ciudadano se dé cuenta que esa  feria que tiene por dos semanas ,la tiene gratis en cualquier biblioteca en el Perú.

La última pregunta ¿Un libro que te haya sorprendido o un autor que hayas descubierto últimamente?
Laurent Binet. Escribió “HHhH” que es una novela muy famosa. Su último libro, “La última función del lenguaje” es muy literario, de conocedores de la intelectualidad francesa, pero me gustó muchísimo. De los que he leído últimamente, la novela de Jack Martínez, “Sustitución”, me gustó. La última novela de Raúl Tola me parece muy buena, también. De autores internacionales siempre digo uno que no es muy conocido aquí. Se trata de Michael Chabon. Es un gran escritor. No es muy fácil encontrar sus libros porque no es tan conocido, pero es uno de los mejores autores norteamericanos contemporáneos.

 [Trancripción: Alejandro Alva]

(Entrevista publicada originalmente en el portal web "Punto y Coma" )


domingo, 13 de agosto de 2017

[Entrevista] Almudena Sánchez: “Un escritor tiene que amar el lenguaje por encima de todas las cosas.”




El año pasado el escritor y crítico Alberto Olmos fue el editor del sello Caballo de Troya (cuya magnífico eslogan “Para entrar o salir de la ciudad sitiada”, ya dice mucho de lo que buscan con sus libros) como parte de su reciente política de invitar a reconocidos autores a seleccionar seis libros para ser publicados durante un año. Y fue así como leí por primera vez el nombre de Almudena Sánchez, una de sus apuestas literarias. Lamentablemente, su libro no llegaba a esta parte del mundo, mientras en paralelo me enteraba por medios como Twitter que “La acústica de los iglús” ya iba por la séptima edición en España. Y así pasaron los meses, hasta que revisando el programa de la Feria Internacional de Libro de Lima 2017, buscando el horario de algunas charlas, me topé con su nombre en una mesa sobre el cuento hispanoamericano que se daría cinco días después. Era la única que tendría.Ni corto ni perezoso, le pregunté a una amiga si el libro se hallaba en el stand de Penguin Random House, y sí, milagrosamente lo habían traído. Y ella también empezó a leerlo, confesándome que era un libro que la estaba emocionando. Y es que si hay algo que logran los relatos de esta joven escritora,es transmitir emociones. Allí están la melancolía de “La señora Smaig”, la tristeza de “Eclipse”, la obsesión de “El arte incrustado” o la extrañeza de “El nadador del Hotel Minerva”. Leer sus cuentos es una buena manera de salir de los textos comunes y repetitivos, y en el que las atmósferas lo terminan envolviendo a uno por completo. Antes de que partiera a hacer turismo por Lima y Cusco, tuve la grata oportunidad de conversar con ella.

“Hay algo de lo que nos curamos y pasarán los años y no nos curaremos nunca.” dice el epígrafe de Natalia Ginzburg al inicio de tu libro. Heridas que no terminan de cicatrizar. ¿Cómo concibes estos traumas en los personajes de tus cuentos? ¿Cómo a pesar de las circunstancias y tantos mensajes de optimismo superficial que hay en el mundo estas cosas son tan profundas que quedan como una marca tanto psicológica como física? Pienso en escenas de tus cuentos como la del padre desapareciendo en las arenas movedizas o la chica sangrando en medio de un concierto de piano


La cita que mencionas la encontré en “Las pequeñas virtudes”, uno de mis libros favoritos. Es una escritora que admiro y su frase me pareció que resumía bien el libro, y también lo que es la literatura y el arte. Son esas cosas de la que no nos curaremos porque realmente los seres humanos tenemos un vacío interior que está ahí y que hay que reconocer y aceptar porque hay muchas cosas que no tienen respuesta. Estamos en este mundo tirando para adelante, pero sin saber qué va a pasar, sin saber qué hay después, sin saber casi nada, y bueno, la vida también tiene su encanto por eso ¿no? Por el miedo a vivir y por la excitación que supone no saber qué es lo que nos va a pasar. Entonces esa cita de Natalia Ginzburg está por eso. Yo creo que mis personajes son personajes heridos que aceptan que tienen una herida y a veces lo toman con humor para sobrevivir. Yo creo que el humor es un arma que puedes utilizar para sobrevivir a distintas situaciones. Y a veces se lo toman con resignación, como “esto es lo que soy” y entonces así tengo que ser. Otras veces son personajes que huyen mucho. En el libro son personajes que escapan porque no se sienten a gusto en ningún sitio. Esa idea de no estar bien en ninguna parte e intentar buscar tu refugio o una puerta de escape.


Como escapar de la imposición de roles

Claro, también. Este libro tiene mucho de desobediencia. Los mismos personajes se dan cuenta que no encajan en un mundo no hecho para ellos.Yo he intentado hacer personajes humanos con todo lo que ello implica. Personajes que tengan momentos de tristeza, alegría, melancolía y de ternura. Yo creo que todas esas texturas configuran lo que es el ser humano y mis personajes van por ahí. He intentado acercarme lo máximo posible una textura humana.

Eso me lleva al trabajo de las imágenes. En tus relatos dedicas especial atención a las atmósferas . ¿Cómo es ese proceso? ¿Qué es lo que más valoras de ello?

Las atmósferas para mí son muy importante. Tengo un referente cinematográfico que es David Lynch, un director que básicamente se centra en la atmósfera para brindarte una sensación o un sentimiento. Los personajes están desdibujados y tú entras en un terreno extraño. A mí eso es lo que más me interesa de la literatura. De hecho, estoy tan obsesionada con las atmósferas que gustaría escribir un cuento que solo fuese atmósfera pero es muy difícil (risas). Creo que la atmósfera puede ser más que un personaje. Puede ser más potente. Este es un libro totalmente atmosférico, de sensaciones. Es un libro como para experimentar una emoción. No es para entender una historia ni entretenerse con un personaje ni seguir una trama. Es un libro de más punzadas emocionales.

En “La acústica de los iglús” las protagonistas son en su mayoría adolescentes, jóvenes con emociones desbordadas y una pasión sin un rumbo fijo, lo que a veces esto puede ser un impulso, pero también te puede atrapar y asfixiar en cierto sentido. ¿Cómo se da ese interés en particular por esta etapa?¿Qué características buscas dotarle a este tipo de personajes?

La adolescencia es una etapa que me interesa mucho. Mi adolescencia fue bastante convulsa porque cambié en muchos momentos . Se relaciona con la configuración de la identidad, porque en la adolescencia estás independizarte de todo y configurando lo que eres para enfrentarte al mundo. La infancia es un mundo difícil, pero en el que estás más protegido pues tienes a tus padres, a tu familia, un colchón bastante grande. En la adolescencia ya empiezas a separarte de todo y me parece muy interesante esa primera vez de enfrentarse al mundo: ver que vas a estar solo. Y la“La acústica a los iglús” es la soledad, el frío, la supervivencia, las lágrimas. Es un poco esa amalgama y me motivaba mucho que mis personajes experimentaran eso como adolescentes.

¿Cuál fue la experiencia que más te gustó al trabajar este primer libro? ¿Cómo fue tu relación con tu editor?

Mi experiencia de verdad ha sido muy buena. Me he sentido muy acogida y tengo que decir que doy gracias a cada uno de los lectores que ha comprado este libro. Yo puedo dar las gracias mil veces, pero no es bastante porque es una alegría diaria la que estoy recibiendo y que casi no puedo compensar. Espero que mi literatura lo haga porque realmente me siento muy afortunada (risas).

Mi relación con Alberto Olmos ha sido desde el principio, muy buena. Es un editor estupendo, igual que escritor y profesor. Es muy inteligente y sabe conectar con tu literatura, siendo muy respetuoso en todo momento. Supo darme consejos y motivarme cuando era necesario. Y también regañarme cuando era necesario. Es una tarea también psicológica y al final este libro tiene mucho de él. Se lo agradezco mucho. Creo que en la relación editor-escritor tiene que haber un vínculo para que todo salga bien. Yo creo que a Alberto Olmos esto le gustaba, le producía ilusión y creo que se ha notado.

Fuiste parte de una antología que se hizo de narradores jóvenes. ¿Con qué escritores españoles de tu generación te identificas más? ¿Qué propuestas te parecen interesantes en el panorama narrativo en España?

Estuve en la antología “Bajo treinta” que es una antología que se hizo en la Editorial Salto de Página y el antólogo fue Juan Gómez Bárcena que, por ejemplo es uno de los escritores de mi generación y ha publicado un libro “Kanada” en Sexto Piso. y es uno de los escritores a los que yo sigo. También sigo a poetas, como por ejemplo Luna Miguel o María Sánchez. Me gusta mucho cómo escribe Matías Candeira que es otro escritor de mi generación. Isabel González que es un poquito de la generación siguiente, pero es una autora que ha escrito un libro que se llama “Mil mamíferos ciegos” en la Editorial Los Bigotes.Extraordinaria. Hay un chico que se llama Daniel Monedero que ha escrito un libro que se llama “Manuel de jardinería para gente sin jardín” y también es una maravilla.

Hay fases muy poéticas en tu libro . ¿Cuál es tu relación con la poesía? ¿Tienes poemarios inéditos?

No escribo poesía pero he leído muchísima poesía y me encanta. Acá en la Feria del Libro he comprado bastante libros de poesía. He comprado libros de Blanca Varela, una edición preciosa de César Vallejo, y también estoy llevando libros de Carmen Ollé. Los libros que no utilizan los recursos del lenguaje, que son muchísimos, están bien, pero creo que al utilizar el lenguaje, manipularlo, ver hasta donde lo puedes retorcer, elevas muchísimo la narrativa y la prosa de un libro. Creo que un escritor tiene que saber buscar el adjetivo que llamé la atención, el ritmo de la prosa, lo cual tiene que ver mucho con la poesía; el ritmo y la musicalidad. Creo que cuando un escritor consigue que eso esté presente en un libro, se eleva muchísimo como dije y emociona mucho más. Los escritores también estamos para utilizar el lenguaje, no solo contar historias. Un escritor tiene que amar el lenguaje por encima de todas las cosas.

Eres colaboradora en algunas webs culturales como “Ámbito Cultural”. ¿Qué es lo que más disfrutas de ello?

Yo empecé haciendo críticas en “Ámbito Cultural”. Es una web que me encanta y que además está muy bien trabajada. Empecé haciendo crítica ahí porque quería probar mi faceta de escritora. Y siempre quieres dar una opinión de los libros que realmente te fascinan también. Aparte de escribir hay un mundo que también te encanta que es el de expresar tus opiniones sobre un libro. Al final está relacionado con la cultura que te envuelve. Tienes que leer, que nutrirte. Es algo que empecé a hacer con mucha ilusión hace 7 años. Ya no hago tantas críticas porque desde que he sacado el libro tengo más actos, más cosas y no me da tanto tiempo hacer crítica. Creo que es muy importante la labor de los críticos, que los libros tengan visibilidad, que hayan periodistas culturales. Todo eso es muy necesario. Ámbito Cultural está creciendo más. Empezó como un portal que no tenía tanta visibilidad y con el tiempo está teniendo muchos seguidores. Entonces están contentos y cuando yo puedo hacer una reseña para ellos me da mucho gusto.

Siempre es bueno abrir nuevos espacios

Sí. Ahora hay una revista que tiene mucha visibilidad y prestigio que se llama “Oculta Lit” que es una maravilla y que está impulsando mucho a los jóvenes, a los poetas…a los narradores en general. Y está muy bien porque lo hacen con mucho cariño. También hay una revista que se llama “Criticismo” en Barcelona, muy buena. Luego también hay un blog que se llama “Libro: instrucciones de uso” con un contenido buenísimo. Yo siempre me he movido por esos terrenos. He intento colaborar con ellos y apoyar. Me parece que es algo que aparte de escribir, los escritores tenemos que hacer en la vida cultural, participando. Si nos emociona un libro debemos intentar comentarlo. Siempre es un gusto ¿no?

Y hablando de recomendar ¿Algún libro, película o serie que te haya sorprendido de buena manera recientemente?

Un libro de poesía que se llama “Chocar con algo” de Erika Martínez. Es una poeta magnífica. Está publicado en pretextos y se lo recomiendo a todo el mundo. Voy a recomendar una película rara que la pusieron hace meses o casi un año en España que duro muy poco porque es de esas películas que casi no duran. Se llama “The Duke of Burgundy”. Es una película que me gusta porque es atmosférica, extraña, hay un bosque y no sabes bien lo que pasa, hay una relación extraña entre dos mujeres y una muy buena película que no duro casi nada en el cine o casi un año. También voy a recomendar otra que es “Colossal” de Nacho Vigalondo.

Por último, ¿se viene algo algún libro pronto?

Estoy trabajando en una novela. Ya voy como 40 paginas. Es una novela cuya idea me encanta y estoy trabajando para ver cómo sale. Sigue la tónica de “La acústica de los iglús” y si bien es otra cosa, siguen presentes la adolescencia y las mujeres ,Yo espero que sea una evolución.


[Transcripción: Alejandro Alva]

(Entrevista publicada originalmente en el portal web "Punto y Coma")

[Entrevista] Hernán Casciari: “Tener un poco de práctica con las cosas hace que en la segunda vuelta te salgan un poco mejor”

Debo confesar que descubrí a Casciari, no por sus libros o crónicas, sino por unos videos en Youtube. Una amiga cercana, sin saber que era escritor, me pasó un link donde aparecía frente a un gran auditorio, atento a la narración de una anécdota que oscilaba entre el humor y la ternura. El principal efecto al término de la reproducción: seguir buscando más videos. Luego ya me enteré que este escritor argentino, fundador y editor de la revista “Orsai“, y  autor de un buen número de libros, entre novelas, cuentos y crónicas, tenía más que lectores, hinchas. Si no me creen, busquen “10.6 segundos”, tal vez el mejor texto sobre un gol y todo lo que sucedió o pudo haber sucedido, a su alrededor, que se haya escrito en este hemisferio, para que noten porque es que sus historias causan adicción.  Aprovechando que fue uno de los invitados internacionales de la Feria Internacional del Libro de Lima, pude conversar sobre él, partiendo de la publicación de la vuelta al ruedo de Orsai, que  en Lima se  consigue en librería Monoblock, y que tiene una edición impecable y contenido lujo, como lo demuestran los cuentos de Luciano Lamberti y Daniel Mella, por mencionar solo alguno textos.

Segunda temporada, primer número, invitados de lujo, ¿cómo se sostiene un proyecto editorial de esta envergadura, ahora con mayor proyección internacional? ¿Qué es lo que más has disfrutado en este nuevo número, comparado con tus experiencias iniciales donde todo, asumo, era más complicado?

Sí, justamente eso. Tener más experiencia a la hora de reconocer los errores que se pueden cometer. No cometimos ninguno, que yo sepa, de los que habíamos cometido en la primera temporada. Es como ocurre siempre casi con todo: tener un poco de práctica con las cosas hace que en la segunda vuelta te salgan un poco mejor. Ocurre con las revistas, ocurre con el amor, ocurre con el trabajo, ocurre con todo.

“Orsai“ es una revista costosa por el material, por la distribución, ¿cuáles fueron los principales retos logísticos ahora y cuánto has aprendido en el camino?

Antes, en la primera temporada, obligábamos a los lectores a unirse por regiones, para que compren diez revistas y después poder entregárselas. Esa fue la fórmula. En la segunda temporada no, pues decidimos imprimir en diferentes lugares para que sea un poco más fácil y les incorporamos también, editores mucho más rigurosos a los autores. O sea, el autor no entrega y dice “chau, buenas noches”, sino que tiene que vérselas con editores, muy complicados a veces,pero que hacen que las cosas salgan mucho mejor a partir de ahí. Después de eso, fue un parto muy natural, muy fácil de hacer.

En una entrevista a la revista Buensalvaje, diste a entender que la propuesta de la revista era tratar de llegar más a los lectores, sin pasar por los intermediarios. ¿Ha cambiado mucho el mundo editorial desde entonces?¿Poco, mucho, nada? ¿Cuál crees que fue el aporte  de “ Orsai“ en ese aspecto?

Nosotros vamos por un costadito, muy humilde, pues en general, la industria editorial se parece mucho a la década pasada. La única diferencia es que posiblemente venda un poco menos porque hay más competencia. Pero nosotros nos mantenemos siempre al costadito, para un público muy minoritario, muy chiquito, y nos gusta estar en ese lugar, donde tratamos, dentro de lo posible, de tener un contacto diferenciado y personal con el lector.

¿Cómo seguir combatiendo las anquilosadas estructuras editoriales? Tuviste otros proyectos importantes también, como “Bonsai” orientado al público infantil…

No sé si son importantes. Son proyectos familiares. Todo lo que hacemos son decisiones que se toman después de comer en una sobremesa. No hay oficinas, no se piensa demasiado en la rentabilidad. Eso por un lado es una ventaja, pero tampoco se le puede llamar un negocio, es un hobby más bien, uno de imprimir cosas.

Esto que mencionabas sobre la colaboración entre amigos  ¿Cómo lo manejas?

Yo convoco a personas y les pregunto si quieren ir con un sueldo o un porcentaje y eligen. Hay mucha transparencia. Nunca hay  un problema mayor porque se sabe exactamente lo que se vende y los números están ahí. Cuando no hay codicia ni cosas raras, no hay problemas.

Mucha gente, alejada del mundo literario, te terminó conociendo a través de tus videos, ¿cómo fue tu experiencia? ¿Qué rescatas de ella? ¿ cómo manejas el tema de las audiencias comparado al de estar solo escribiendo?

Si, en verdad no tuve mucha conciencia de ese cambio, porque ocurrió hace un año y medio. Después de que tuve el infarto me convencieron los médicos de no volver a fumar, entonces dejé de escribir. Y como dejé de escribir, algo tenía que hacer, entonces me puse a hacer radio y teatro, pero no porque quisiera, sino porque tenía que hacer algo. Escribir es todo, y cuando no podés hacer lo que te causa placer, hay que buscarlo en otra cosa. Empecé a hacer ello y que de no haber sido por el infarto, nunca lo hubiera hecho, pero me divierte mucho.

Hace un par de años, dejaste escondida una bolsita de marihuana en Lima, en lo que terminó convirtiéndose en una especie de “búsqueda del tesoro”, alborotando las redes sociales

Me divertí mucho. Yo ya estaba en Barcelona y unas amigas fueron las encargadas de filmar de manera oculta, las zonas cercanas. Yo empecé a decir desde muy temprano “una zona muy amplia” y  después “una muy chica”, y mientras tanto, oteaba con cámaras a la gente que empezaba a dar vueltas por ahí. Fue muy divertido y los encontraron rapidísimo. Al libro y al porro. Y  pude hablar en directo por streaming con el que los encontró. Fue muy gracioso (risas).

¿Fue una manera de interactuar con la gente que te sigue?

No fue una estrategia para fingir naturalidad, pues en verdad fue una cosa que se nos ocurrió en ese momento y lo hicimos, sin saber que iba a repercutir. Pero como obviamente es divertido, repercutió. No fue nada planeado.

¿Cómo ves a la selección argentina ahora?¿Esperas algo de la nueva etapa con Sampaoli?

En realidad, no hay nada para decir porque hay poco que se haya demostrado. Sabemos que tenemos a un entrenador que está medio loco, que es muy Bielsa en ese sentido, pero no quiero mandarme a decir mucho todavía porque se jugó muy poco. Espero, por lo menos, que las eliminatorias no sean muy descontroladas y  que rápidamente pasemos y  digamos buenas noches. Ahora voy a ver el partido con Uruguay en el Centenario y luego de ello, recién podré decir más.

Y sobre Messi, ¿para ti hubo un cambio cuando decidió renunciar a la selección argentina? ¿Sientes que ese gesto lo humanizó?

No, yo creo que Messi cambió cuando tuvo su primer hijo. Todo lo demás llego después. Levantar la voz adentro de la cancha, fuera de la cancha. Quejarse de la Asociación de Fútbol Argentino porque no le gustaba como los hacían viajar. Desde el nacimiento de su hijo, dejó de ser un adolescente y empezó a tomar las riendas de su destino y eso incluye también arrebatos como el de “me voy de la selección y después vuelvo”, eso me parece que fue: tuvo un hijo, creció, se dejó la barba y ahora es otro.

¿ Y sientes que la paternidad cambió tu narrativa?

Mi hija grande tiene 13 y cuando empezó a escuchar cuentos le hicimos “Bonsai “, hablamos mucho de eso. Y  la chiquitita nació hace tres meses cuando yo ya no escribía. Entonces mucho cambio en la narrativa no hay, porque ya no estaba escribiendo. Pero siempre te cambian los hijos.Te cambian la perspectiva de lo que querés contar.

¿Hay algún autor, libro, serie o película que te haya sorprendido ahora último y que se nos esté pasando?

Qué difícil eso pues no estoy leyendo mucho. En verdad paso de eso, nada me voló la cabeza últimamente y pueda que tenga que ver con que ya no fumo, y eso hace que nada me llame la atención, pero no porque no haya habido nada bueno, sino porque soy muy poco receptivo al arte en este momento.

Por último, si Argentina se tuviera que quedar con solo uno de los dos, ¿Maradona o Borges?
Borges…sí, Borges.

[Transcripción: María Paula Regalado]
[Fuente de la imagen: Facebook de "Monoblock"]

(Entrevista publicada originalmente en el portal web "Punto y Coma")

lunes, 31 de julio de 2017

[Entrevista] Renato Cisneros:“Uno no solamente hereda las facciones de los padres y abuelos”

Renato Cisneros (Lima, 1976) es uno de los pocos escritores peruanos conocidos fuera del medio estrictamente literario. Tuvo un programa de rock en la radio por las mañanas mientras entrevistaba escritores en otro los domingos; condujo un noticiero en horario estelar con una rana de peluche al costado que se hizo igual de popular; publicó  su desastrosa vida amorosa en  un blog que recibía miles de visitas a diario de distintas partes del mundo y luego se volvió un libro ilustrado; ha sido columnista en distintos medios impresos , entre otras facetas más. Ya había publicado tres poemarios y dos novelas, cuando salió "La distancia que nos separa" (Planeta, 2015), uno de los libros más vendidos en los últimos años  (con sucesivas reimpresiones a nivel nacional y reediciones en distintos países de habla hispana, próximo a traducirse a otros idiomas) y una buena recepción crítica.Y dos años después, casado y esperando a su futura hija, vuelve a hurgar en sus secretos familiares con "Dejarás la tierra", un viaje de casi doscientos años en el que busca las claves de los Cisneros que lo precedieron. En esta entrevista pude conversar con él, sobre ese y otros temas.

“Se pide perdón, pero no permiso” dijo alguna vez en una charla el escritor chileno Alberto Fuguet, y en esta novela, al igual que en la anterior, indagas  en los secretos de tu familia lo cual significa siempre romper ciertas barreras tácitas ¿Cómo dejar atrás los pudores iniciales de revelar las historias ocultas de los ancestros? ¿Tiene que ver con la sensación de sentirse “elegido para contar una historia”, hurgando en aquello que ha permanecido oculto?

Cuando se escribe con morbo,la motivación es más chismográfica y vengativa y quizá cuesta más afrontar las consecuencias, no como cuando se hace desde  una urgencia interior más biológica que literaria donde las posibles malas lecturas que hagan ciertos familiares, no fastidian tanto.

Yo sé que con la novela de mi padre hay parientes que no se sienten cómodos porque quizá están desilusionados, pues esperaban otro tipo de libro y es por eso que siempre digo que lo peor que le puede pasar a una familia es tener un escritor entre sus filas, y que lo peor que le puede pasar a un escritor es escribir libros para que su parentela esté contenta.

Uno escribe más bien para conversar o dialogar con esos lectores que están más allá del cerco familiar.Cuando uno entiende eso, ya se asume la escritura con todo lo que venga. Uno tiene que ser bien consciente que publicar es un ejercicio que siempre trae consecuencias : críticas, ignorancia, pasar desapercibido, ser muy leído o no, gente que le gusta cómo escribes, gente que no le gusta cómo escribes, etc. Tienes que aprender a lidiar con toda esa ola de reacciones. Cuando uno envejece, va aceptando más esas cosas.

 El origen del apellido “Cisneros” nace como un episodio de amor enmarcado en lo ilegal, enfrentando las  reglas establecidas de la institución católica y la cucufatería social. ¿Cuánto daño hizo el conservadurismo extremo e hipócrita de esa época a la gente que quería ser libre de elegir a quien amar? ¿Cómo se subvierte eso en nuestros días ?

Empiezo por lo segundo porque ambas preguntas están atadas. Creo que la única  forma de subvertir esa larga y pesada tradición conservadora de ,por ejemplo, no hablar de los que nos molesta o  puede afectar la tranquilidad emocional de una familia, se subvierte problematizando esos temas: conversándolos, poniéndolos sobre el tapete y no contarlo como simples anécdotas pintorescas del pasado, sino tratando de dimensionar el drama que debe haber implicado para quienes no fueron reconocidos como hijos en su momento.
Actualmente miles de peruanos también viven con un apellido que no les corresponde, no son reconocidos por su familia o son rechazados o marginados. Todo eso sigue ocurriendo. 
En la novela es un episodio del siglo XIX, pero hoy en día también hay sacerdotes que seguramente tienen vidas paralelas. Somos una sociedad en que este tipo de conservadurismos y de prácticas son reiterativas por un lado y tóxicas por otro. Sin ser muy psicológico, yo siempre he pensado que los traumas que una familia arrastra y no son debidamente conversados terminan siempre afectando la vida que viene.

Escribir es como conjurar cierto maleficio; tratar de romper una cadena de patrones. Y es por eso que cuento esto. No lo cuento por afectar, molestar a ciertas personas como te decía al principio, sino porque me interesa que hoy la gente ponga más en tela de juicio sus relatos familiares, problematice el asunto de la identidad y hable de las cosas que hace 50 años no se hablaba.



Hoy, por ejemplo, hay una consciencia sobre nuestras raíces::el tema de la "choledad"que ya lo había empezado a tratar Jorge Bruce desde el psicoanálisis, y que desde la crónica periodística lo retoma Marco Avilés. Hace 50 años nadie se planteaba esas cosas. Nadie hablaba de las minorías sexuales, del rol de la mujer en la sociedad y creo que la identidad es un tema que también se inscribe dentro de esos temas que hoy se han vuelto urgentes; hemos resuelto problemas que en su momento fueron más urgentes y ahora esos son los temas que nos convocan también. A mí, el tema de la identidad me apasiona, me interesa y creo que esta novela si trata de algo, más allá del destino, de la herencia y de los secretos que son contados,es la identidad.

Con respecto a ese tema, en tu poemario escribiste una vez: “Tengo una pedrada tuya alojada en algún lugar de mi pasado” (Álbum del Universo Bakterial, 2007) y en tu último libro los personajes intentan comenzar de nuevo, muchas más veces de lo que quisieran. Comienzan en Huánuco con Nicolasa y el cura Cartagena,  para luego pasar a Lima, Londres o París como el ilustre Luis Benjamin Cisneros, buscando  siempre dejar atrás el pasado de forma infructuosa. ¿Cómo ves esta configuración familiar en tu vida literaria?

Ese verso escuchado ahora tiene algo de profético porque parece anunciar una preocupación literaria respecto del pasado y del dolor. Por un lado sí siento que varias de las cosas que escribo, sobre todo en los dos últimos libros “La distancia que nos separa” y “Dejarás la tierra”, hay permanentes preguntas sobre cómo el pasado interviene en el presente y sobre cómo uno se construye no solamente en función de lo que es, sino en la historia y la prehistoria que lo acompaña.

Uno no solamente hereda las facciones de los padres y abuelos. También heredas algunas otras cosas y por eso para mí la literatura es exploración y sospecho que en las novelas que pueda escribir seguramente aparecerán nuevos intereses, pero en el fondo a veces los autores escriben sobre un solo tema que van optando diferentes formas. A mí la preocupación por el pasado siempre ha estado ahí latiendo en mis poemas, en mis primeros libros y supongo que estoy un poco condenado a seguir averiguando por el pasado ya no solo de mi familia, sino del país. De hecho no sé si se vaya a convertir en una novela, pero tengo una fijación con el año 2000. Con lo que pasó ese año, con lo que viví yo trabajando en el congreso de la República, al servicio de una congresista del fujimorismo, mientras marchaba en contra de ello.Me  va a tocar empezar a revisar ese pasado más o menos reciente que nos dejó unas lecciones que todavía no hemos aprendido. Hoy volvemos a hablar de corrupción, de audioy  vídeos.

Y ahora que  lo pienso no solamente es una especie de estigma personal, sino que creo que el Perú tiene una herida enorme con su pasado. Ya la conquista nos hacía pensar que veníamos de una sociedad previamente fracturada. Está esa lucha fratricida de los dos hermanos, Huáscar y Atahualpa. De ahí viene el Perú. Nuestra cultura, nuestra sensibilidad, tiene que ver con una pugna entre hermanos. ¿Cómo no escribir una novela familiar en un país  que nace con una división familiar? Con la independencia pasa algo parecido. No toda la gente quería independizarse. Había peruanos que estaban convencidos del proyecto independentista y otros que no. El Perú en sí mismo es un país  donde el que el pasado no debe ser únicamente fuente de inspiración para homenajes. Ahora que hablamos del Bicentenario, no solamente hay que recuperar los momentos que definieron al Perú como República, que fueron gloriosos y triunfales, sino también hablar sobre estas heridas que arrastramos y que vemos que están todo el tiempo actualizándose en nuestros debates y en el tipo de confrontaciones y tensiones que vamos teniendo todo el tiempo.

Algo que noté en "Dejarás la tierra", es la recuperación del  humor  y la ironía de tus primeros libros al momento de abordar ciertos personajes históricos como Ramón Castilla o Simón Bolívar, quien era más déspota de los que nos venden...

Y es real. Las cartas de Bolívar tenían un tono sumamente despótico con respecto a los peruanos. Habla de los peruanos de una manera que nos convendría leer porque Bolívar está como el santificado. Es un personaje importante de la historia republicana, pero en sus en sus cartas hay referencias bastante denigratorias con los peruanos.Me interesa contar eso.

¿Y qué opinas sobre el humor como una forma de indagar en esos episodios que marcaron nuestra historia? 

Hay dos cosas. Por un lado, para mí es importante tomar muy en serio el hecho de la identidad. Esa primera generación de hombres de mi familia que eran hijos negados. Cuando yo lo he contado siempre la gente reacciona como si fuera un chiste. A veces en nuestra familia oímos “sí pues, teníamos este abuelo que tenía dos matrimonios”.Se cuenta casi como una cosa pintoresca de la que uno se tiene que reír.

Por un lado puede sonar a chiste, pero no lo es. Sin embargo,  yo siempre he pensado que las novelas esconden en su anécdota central, un tono que debe imperar en el relato del conjunto. Cada vez que yo contaba por ahí a alguien que mi tatarabuelo era un cura, la gente se reía. Entonces eso me hizo pensar que el tono de la novela debería ser siendo serio, melodramático y tratando que sea una novela emotiva y que haya momentos algo paródicos porque también eso ayuda a desmitificar a los hombres públicos.

Para mí es importante desmitificar la historia que nos han contado tanto la privada como la nacional y si para eso el humor es un recurso. entonces bienvenido el humor. Ahora que vivo en España., noto que  la gente se ríe mucho de sí misma. No se ríe tanto del otro. El humor peruano está construido sobre la humillación del que está al costado. Nuestras chapas las ponemos en función del defecto del otro. Ahí no deja de haber algo bien llamativo que es cómo necesitamos todo el tiempo burlarnos ,como compadeciéndonos de nosotros mismos. Nuestro humor es dramático en ese sentido porque siempre se está fijando en el traspié, en la falla, en el error, en el defecto y quizá porque ahí estamos más hermanados; en los problemas,cuando nos va mal. Pero cuando todo nos va bien nos volvemos frívolos, idiotas, agresivos. Cuando todo nos va mal, pienso en los 80´s o 70´s, nos volvemos más hermanados. Es bien interesante eso.

En cuanto a la poesía, aparece como ya mencioné, Luis Benjamín Cisneros, nombrado el poeta mayor del Perú a fines del siglo XIX. 

Sí, el primer poeta coronado. En ese momento me pareció increíble porque uno de chico escucha esas cosas y no las dimensiona, pues ni siquiera llegó a ser una tradición el colocar los laureles a un poeta. Se había hecho en España con Zorrilla, y aquí, en ese momento, existió la iniciativa de hacerlo con mi bisabuelo porque tuvo una obra importante dentro de la poesía romántica importante y fue el primer poeta coronado con laureles.

Y tu bisabuelo me lleva a preguntarte qué  lugar ocupa la poesía en ti hoy en día. ¿Qué similitudes y diferencias encuentras en el sentir de Luis Benjamín ,a través de lo que has leído y escrito sobre él?

He dejado de escribir pero no de leer poesía. Quiero creer que en las novelas que escribo hay por ahí destellos de esa voz lírica que en su momento me llevó a escribir muchos poemas y publicar tres poemarios. Pero no es que hoy tenga un proyecto editorial dedicado a la poesía. La leo, pero ya no la escribo. ¿Por qué? Nunca sé muy bien qué responder.

Con respecto a las similitudes y diferencias. Luis Benjamín era un personaje de esa primera generación de hombres de la república, jóvenes que se forjaron pocos años después de la independencia. Él nace en 1837. Es una generación de hombres muy patriótica que siente que en sus poemas y en sus textos, tienen que ensalzar a la patria. Sus preocupaciones no son las mías ni  las de mi generación. Luego escribe la que se ha considerado por algunos académicos como la primera novela que aparece en el Perú : “Julia”. Ahí sí cuenta historias sentimentales que yo no puedo evitar asociar con su propio dilema sentimental. Él nunca habla de su padre en sus poemas ni en sus novelas. Yo ya hablo de mi padre hasta el exceso probablemente (risas).

En general, hay una sensibilidad parecida. Somos hombres sensibles, hombres que escribimos. Quizá en su caso, como en todos los hombres de su tiempo, encontraba en la literatura una  manera de sublimar ciertas heridas privadas, para no referirse a ellas de manera muy literal y muy directa. Yo creo que me he ido al otro lado cuando pienso  por qué de un tiempo a esta parte escribo con un nivel de impudicia que otros me reprochan. Desde el blog ("Busco novia) donde hablaba de mi soltería, hasta mis columnas donde hablo de mi hija o en estas novelas donde hablo de mi familia. A veces pienso que es una suerte de contrapeso a la tradición de silencio que hay en mi familia. De hombres herméticos y callados y que cuando escribían no lo hacían de sus heridas reales, sino inventaban ficciones para tener que hablar de los dolores que más los sofocaban.

Y hablando de inventar ficciones, en una parte narras  que  veías de manera extraña el " orgullo Cisneros”, casi como una manera de posicionarse  forzadamente sobre los demás

Justo le comentaba a alguien que en el Perú hay una especie de obsesión o fijación con la nobleza o hidalguía. Esto es una especie de herencia traumática de la conquista. Tendemos a hablar de nuestro apellido y de nuestras familisa en función de la presencia de un miembro importante o personaje que participó en nuestra historia.

Nunca hablamos de los personajes marginados, de los enfermos, de los tullidos, de los que fueron encarcelados o de los que fueron delincuentes. Por eso quizá novela cuestiona esa tradición. La idea es romper con ese silencio, no solamente en el caso de mi árbol genealógico, sino que los propios lectores pongan en tela de juicio los relatos de sus familias y rompan ciertos silencios que quizá no lo saben todavía y que han ido determinado el carácter de sus familias.

(Esta entrevista aparece en el portal web "Punto y Coma"

domingo, 30 de julio de 2017

[Entrevista] Luis Noriega: "Hay que examinar más el humor de Borges"

El año pasado Colombia fue el invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Lima, y entre los libros que trajeron por dicho motivo, estaba "Razones para desconfiar de sus vecinos" (Literatura Random House, 2016). Debo reconocer que solo me guié de su portada y la breve sinopsis para llevarlo en lo que fue casi, una apuesta a ciegas. Tiempo después me enteré que ganó el Premio Internacional de Cuento Gabriel García Marquéz, por lo cual me acordé que el libro estaba en algún rincón de mi casa y me puse a leerlo, concluyendo que  premio estaba bien merecido, tal como detallé en mi reseña de la semana pasada. Aprovechando su presencia en nuestra capital con motivo de la FIL Lima 2017, pude conversar sobre ese y otros temas:

“La ociosidad es la madre de todos los males”, dice un popular refrán que se podría aplicar a tus personajes, que parecen estar aburridos al no poder concretar ninguna de sus metas-. ¿Es posible que dicho tedio sea un posible desencadenante del delito como pasa en algunos de tus relatos?

Bueno,sí. Eso lo dicen algunos y de hecho hay un cuento en el que lo trato explícitamente, que es El problema de Randy . El personaje trata de diferenciar entre la violencia gratuita de los europeos donde la gente mata por estar aburrido(obviamente  una exageración del personaje)  y la forma como se mata en Latinoamérica, donde sí hay una razón para hacerlo . Y  él está en ese vaivén de ceder a la seducción del crimen.
Aunque debo decir también, que el tedio es también la madre de muchas virtudes. Gran parte de la ociosidad nos permite ser creativos y dar espacio a la imaginación. El exceso de tiempo libre es lo que hace que el cerebro se invente cosas muchas veces.

Algunos  de tus personajes se encuentran además frustrados y  casi condenados a fracasar de forma constante, sobre todo porque no cumplen con ciertas expectativas externas, como los profesores angustiados al no poder ser los famosos escritores que anhelan. 

La insatisfacción es una constante en muchos personajes tanto de los cuentos como de las novelas. Es un motor importante para la narración. Es decir,  un personaje que está contento consigo mismo no es un personaje interesante. Hay que buscarles una historia a esos personajes insatisfechos, ya sea porque esa insatisfacción los lleva a intentar cambiar y ,a veces, a fracasar en ese intento de modificar su situación.U ocurre que  esa insatisfacción los hace susceptibles  a que el cambio venga de afuera y los afecte.Es un tipo de personaje que me gusta y con el que he trabajado de diferentes maneras en todos mis cuentos.

En La doce leyes del éxito,uno de mis cuentos favoritos del volumen, satirizas los mantras de la autoayuda y sus pregones que venden "una forma de ser o vivir" , pero también porque haces un ejercicio medio borgeano en el que se legitima de lo falso, en lo que podría ser un delito en circunstancias reales.¿Hay forma que se pueda extrapolar ello a otros aspectos sociales?

Gran parte de lo que tenemos en el mundo de la cultura y de las redes sociales es en parte una impostura. Es decir, creamos personajes a los cuales queremos parecernos queriendo dar la mejor versión de nosotros mismos, Y dependiendo de la suerte de cada quien, se puede ser más fiel o menos fiel a ese personaje que uno se inventa. En el caso específico de este cuento es obvio que el personaje es eso: un tipo que está perdido y desempleado, y termina descubriendo que esa farsa es una forma de ganarse la vida.

En Salinger y Parte de la religión hay una mirada cómica y critica a la obsesión de algunos escritores por los premios literarios como una forma de salvación y reconocimiento, lo que me lleva a preguntarte: ¿Cómo asumiste el premio de cuento García Márquez que ganaste el año pasado?

Ese premio me cayó como una sorpresa. No lo esperaba. Estaba convencido que no iba a gana porque estaban escritos estos cuentos sobre el problema de la autenticidad del escritor. Salinger  es otra forma de mirar el problema de los escritores que decidimos escribir no por la fama, no por el dinero que se pueda ganar, sino porque es algo importante y vital. Escribimos así no podamos publicar. En dicho cuento en específico ,  el protagonista es alguien que  no tiene estas teorías, y cuando se gana un premio lo primero que quiere es que todo el mundo lo sepa, porque si nadie lo sabe entonces va a seguir siendo un tipo anónimo y frustrado,  y entonces realiza un esfuerzo desesperado para que  sus compañeros de trabajo y  alumnos, se den cuento que él es famoso, él es alguien. Hice una burla específica a esas ambiciones cuando llega la fama.

Para mi fortuna (o desgracia), el premio salió en los periódicos y todo el mundo supo que me había ganado el premio. Y  creo que no me ha cambiado la percepción que tengo de la literatura y el oficio. Sigo siendo muy enredado, muy artesanal en lo que hago, y me pasa como en esta entrevista,  que cuando tengo que hablar de  estas cosas, me siento un poco farsante, y tengo que hacer un esfuerzo por ponerme en un papel en el que no me siento cómodo ya que esto me cayó de repente como te dije. (risas).

¿El primer cuento, que presta su título al libro,  puede ser una alegoría de como nuestras relaciones se están rompiendo y desgastando en esta época de  hiperconectividad en el que sin embargo no sabemos qué es lo que pasa con la persona que está a nuestro lado?

Este cuento fue uno de los primeros que yo escribí estando en España. Para mí el gran problema de la desconfianza era sobre cómo vivíamos en las grandes ciudades de Colombia, en Bogota específicamente, o Caramanga donde yo crecí. Y es que el extraño que se aparece en la calle, es un enemigo en potencia, alguien de quien siempre parece estarse desconfiando.Del extraño hay que desconfiar por principio. Y cuando fui a vivir a Europa descubrí que esa no era la regla. Allá en el extraño se confía hasta que haya razones para desconfiar. Entonces ese cuento fue uno de los primeros ejercicios por hacer un humor mucho más ligero. De no hacer ese sarcasmo doloroso de los personajes de mis cuentos de “Mata y Paga” , narrando una desconfianza que llevaba a lo absurdo. Todos desconfían de todos por razones diferentes, y cuando no hay razones para desconfiar, se las inventan.  Hay una estructura muy juguetona donde los vecinos desconfían del que está debajo de ellos y confían en el que está por encima, sin ninguna razón lógica sin esforzarse por conocerse los unos a los otros.Es una parodia de todo esto.  Pienso que en la vida cotidiana de nuestras sociedades esto es un problema, un drama.

Dicen que es más difícil hacer reír que hacer llorar y tus relatos tienen grandes dosis de un humor lúcido y que llevan una crítica entre líneas. ¿Qué autores fueron referenciales para dicha vertiente humorística?

Me gusta el tipo de humor de Borges. Es un autor al que no se le acaba de reconocer cuánta ironía y cuánto humor hay en sus relatos. Hay que examinarlo más, porque es un autor muy sutil. Ya quisiera ser yo así (risas). Otros autor latinoamericano que he tomado como referencia es Bryce Echenique y específicamente el de “La vida exagerada de Martín Romaña” ,una de mis novelas preferidas.

Entre mis autores preferidos de toda la vida destaca Kurt Vonnegut. Es un autor que manejaba un humor muy especial,porque lo combinaba con la ciencia ficción, siendo esta última muy específica e idiosincrática. En cuanto a lo que  he leído más recientemente, está David Sedaris Es una autor norteamericano que podría ser el modelo de algunas crónicas que he escrito y que no circulan en libros, sino solo entre amigos por ahora (risas).

Transcripción: Alejandro Alva

(Este texto fue publicado en el portal web "Punto y Coma")