"These days there’s so much paper to fill, or digital paper to fill, that whoever writes the first few things gets cut and pasted. Whoever gets their opinion in first has all that power". Thom Yorke

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra

"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet

"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki


domingo, 29 de enero de 2017

"El tenis como experiencia religiosa" de David Foster Wallace


Literatura Random House. 2016. 112 pp.

Uno de los aspectos que más me han gustado del presente libro es la manera cómo Foster Wallace logra transmitir la belleza y pasión que pueden generar este deporte. No tiene reparo alguno en decir las cosas que piensa y siente, evitando así caer en el terreno de lo políticamente correcto. Si algo lo entusiasma o disgusta de manera elocuente, lo escribe de una manera tal, que vuelve al lector un cómplice más. Contagia emoción en todo momento, en varios de sus pies de página incluso, volviendo este libro uno capaz de conectar con un público que va más allá del ligado al tenis.

Son dos textos los que contiene este libro. El primero (y más extenso) se centra en un partido de las rondas iniciales del US Open de 1995 entre el conocido y laureado Pete Sampras y un emergente Mark Philippoussis. Si bien el partido cobra importancia en muchas de las páginas de este texto, sobre todo en aquellas donde describe el contraste entre ambos “combatientes”, Foster Wallace prefiere dedicarse a describir la atmósfera que rodea el encuentro y todas las implicancias sociales que uno puede analizar a partir del mismo. El lector puede dar cuenta de la sofisticación y astucia del marketing de los patrocinadores del torneo; la división de las clases sociales en las tribunas; la tristeza del no-encuentro entre la oferta (revendedores) y la demanda desesperada (potenciales asistentes) en las afueras del estadio; o de la llamativa paciencia de los neoyorquinos para soportar el caos en un actitud que el autor califica de depresiva. El norteamericano utiliza todos estos elementos para hablarnos sobre algo externo a la práctica en sí del  tenis pero directamente relacionado a su vez: el comercio. La rentabilización  que se puede originar a partir de una práctica tan antigua y aparentemente tan inofensiva como el deporte. Poco importa cómo acabe el partido, pues los que principales ganadores no están la cancha.


Mi texto favorito sin embargo, es el segundo, donde Foster Wallace le da un matiz metafísico al tenis. El pretexto: la final de Wimbledon del  y  el encuentro entre aquellos dos modos de practicar y percibir el deporte blanco (y entender la vida) representados en las figuras de  Federer y Nadal. Así como en el texto anterior, aquí se presenta el encuentro entre el arte y la potencia, la gracia y la fuerza. El narrador se la juega por el suizo (así como hizo con Sampras) y no tiene pelos en la lengua para elogiarlo y denostar a su oponente. Lo describe como el híbrido entre Metallica y Mozart, lo cual ya nos dice mucho. El ser capaz de imponer su propio orden y replantear las tendencias estilísticas de los últimos años, y ganar. El héroe ateniense sobre el soldado espartano. Es la victoria del arte y la física, presentes en  Federer, quien con tan solo 25 años en aquella época, es capaz de asombrar al escritor, y a nosotros los lectores. Foster Wallace dice que su juego ha sido capaz de iluminarlo y reconciliarlo con la vida, y uno, a pesar que sabe que fue algo temporal, le cree y agradece. 


+Sobre el autor:

David Foster Wallace (Nueva York, 1962-California, 2008) es para muchos el novelista más importante de su generación. Publicada en 1987, La escoba del sistema fue su debut literario. Tres años después publicó La niña del pelo raro (Literatura Random House, 2000), relatos con los que captó la atención de la crítica. Su siguiente obra es la monumental y reconocida novela La broma infinita (Literatura Random House, 2002), que ha sido considerada por la revista Time una de las cien mejores novelas en lengua inglesa.

En Literatura Random House se han publicado además Entrevistas breves con hombres repulsivos (2001), Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (2001), Extinción (2005), Hablemos de langostas (2011), su novela póstuma El rey pálido (2011), En cuerpo y en lo otro (2013), el legendario discurso pronunciado en la ceremonia de graduación en la Universidad de Kenyon, Esto es agua (2014), El tenis como experiencia religiosa (2016) y David Foster Wallace Portátil (2016), una recopilación de su obra más representativa.

En septiembre de 2008 David Foster Wallace, que sufría una fuerte depresión, se suicidó en su casa de California.

(Una versión de este texto aparece en el portal web "Punto y Coma")

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