"These days there’s so much paper to fill, or digital paper to fill, that whoever writes the first few things gets cut and pasted. Whoever gets their opinion in first has all that power". Thom Yorke

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla." Alejandro Zambra

"Ser joven no significa sólo tener pocos años, sino sentir más de la cuenta, sentir tanto que crees que vas a explotar."Alberto Fuguet

"Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21. Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante". Fernando Iwasaki


miércoles, 18 de enero de 2017

"Por favor, rebobinar" de Alberto Fuguet

Editorial Alfaguara, 2014. 396 páginas.


La edición sobre la que escribo es la definitiva. Veinte años después de haber sido lanzada, Fuguet decidió saldar deudas en el 2014 con su segunda novela y publicarla tal como la concibió, sin cortes. Libro adelantado a su tiempo, Por favor, rebobinar interpela a quien lo lee por la contemporaneidad de los temas. Aborda problemas de los noventas, sí, pero estos no se han ido y más bien han mutado: la sobreexposición, la inmediatez, la falta de vínculos reales. El enemigo/autoridad ya no es el Estado sino uno más peligroso, poderoso e invisible. Cada ser humano visto como un elemento que puede ser eliminado sin consecuencias fatales. Jóvenes que le temen a la soledad pero no saben cómo escapar de ella. Gente incompleta y dañada buscando un refugio, algo a lo cual aferrarse antes de ahogarse.



Los personajes de la novela entran y salen de la misma con aparente facilidad. Están los que se salvan y los que no lo podrán lograr. Quienes caen y se hunden, porque no encuentran la manera o las armas para combatir. Son ocho los personajes principales, los protagonistas por así decirlo en un reparto con muchos extras, quienes relatan el proceso de su hundimiento. Allí está Lucas García, el cinéfilo compulsivo quien busca en el celuloide lo que la vida real se empeña en negarle; Andoni Llovet, especie de narciso incapaz de superar sus miedos y dudas; Damián Walker, un dealer siempre a la deriva; o Pascal Barros, rockstar, ídolo y símbolo: el  futuro ángel caído de su generación. Todos intentando conectar de manera verdadera con alguien y fallando en el intento. Formando amistades en base a mentiras y deslealtades en la mayoría de casos. Para Fuguet lo principal es construir personajes. Entenderlos y acompañarlos. Observar cómo evolucionan o caen sin remedio. Analizar cuáles son sus mecanismos de protección, viendo si funcionan o no. Una generación agobiada por la cultura del éxito, aquella que te expulsa sin perdón si no logras sobresalir a tiempo. Una eterna competencia donde todo está permitido, menos escapar.


Es así que se producen las adicciones como principal herramienta para lidiar con dicho sistema. Están las drogas, pero también el cine, los libros, la música, la televisión o el sexo. Todo pasa demasiado rápido y las relaciones de poder se dan de manera más sutil y poderosa. El anhelo es consumir y desechar, mientras se sobrevive como puede. Rebelarse puede ser un ejercicio inútil frente a un engranaje que te puede destrozar por intentarlo. Los años han pasado y la novela se enriqueció en el proceso, no envejeció. En tiempos de redes sociales donde los lazos se diluyen en plazos cada vez más cortos, Por favor, rebobinar se erige como un libro que avizoró este mundo  “hiperconectado” en apariencia. El miedo a crecer, asumir responsabilidades y así protegerse de un eventual dolor, sigue vigente. El no saber cómo expresarse con total honestidad y poder asumir las consecuencias de ello. Se busca disfrutar y gozar sin correr riesgos, derivando en experiencias no significativas. Fuguet advirtió la sensibilidad de nuestros tiempos y la volvió novela, con personajes con los que uno puede enganchar porque reconoce ciertos defectos de sí mismo o de sus amigos y amigas. Captó lo que pasaba, lo retrató y hoy podemos leer esta novela de mejor manera. Una novela cuya radiación alcanza toda la obra posterior de su autor y que sus lectores, por supuesto, agradecemos.





+ Sobre el autor:

Alberto Fuguet estudió periodismo en la Universidad de Chile. En 1990 publicó Sobredosis, su primer libro de cuentos. Es autor de los libros Mala onda, Por favor, rebobinar, Tinta roja, Las películas de mi vida y Cortos. De los libros de no ficción Primera parte y Apuntes autistas, y de la novela gráfica Road Story, junto al dibujante Gonzalo Martínez. También fue coeditor de la antología de críticas de cine Una vida crítica, de Héctor Soto, y de la célebre, polémica y ahora canónica McOndo. Además, fue «director y montajista» de Mi cuerpo es una celda, la autobiografía de Andrés Caicedo. Ha dirigido varios clips, el largometraje Se arrienda y el corto 2 Horas. Fue seleccionado por Time/CNN como uno de los líderes del siglo XXI y Newsweek lo consideró icono de la nueva literatura latinoamericana. Ha sido traducido al inglés, finlandés, polaco, italiano, alemán, danés, coreano y portugués


(Una versíón de este texto aparece en el portal web "Punto y Coma")

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